Debate con la conducción del pueblo kurdo: ¿Habrá liberación nacional de la mano del imperialismo yanqui?

Tropas yanquis en Rojava. Es como dejar al zorro
al cuidado de las gallinas...
Por Juan Giglio

Un año atrás comenzaba la ofensiva contra la “Capital del Califato”, la ciudad de Raqqa, operación que cuenta con el despliegue mayoritario de las guerrillas kurdas - YPG/YPJ - aunque está siendo dirigida políticamente por el gobierno de los Estados Unidos, que aprovechó esa coyuntura para profundizar el desembarco de pertrechos y fuerzas propias. Hasta las batallas de Kobane y Tal Abyad – triunfos obtenidos por las milicias, que se apoyaron en la movilización multitudinaria de las masas del Kurdistán turco o Bakur y sectores solidarios de todo el mundo – los yanquis no eran más que “aliados” tácticos y coyunturales de las YPG/YPJ, concentrándose en la tarea de bombardear a ISIS en ciertos puntos.  El imperialismo tuvo la política de chantajear a los kurdos, jugándose a convencerlos de que no podrían consolidar su dominio sobre Rojava sin el apoyo aéreo y logístico de la “Coalición”. De hecho, podrían haber ayudado a terminar los combates de Kobane mucho antes, solo con bombardear las líneas de suministro del Estado Islámico, cosa que nunca hicieron. Recién después de que los kurdos recuperaran la mayoría de la ciudad, los jets estadounidenses atacaron la estratégica colina de Mishtenur, facilitando el triunfo total de las guerrillas. Los yanquis utilizaron esta “carta” para intensificar la presión sobre la conducción kurda, que hasta ese momento negaba la posibilidad de “coordinar acciones” con EE.UU.  El retroceso de la movilización del pueblo kurdo en Turquía, luego del intento fallido de “golpe”, cambió la situación, porque el aislamiento de las milicias con la retaguardia turca - multitudinaria y combativa - empujó a la vacilante dirección del PYD hacia los brazos de Obama, que no desaprovechó esto para meterse con todo en el norte de Siria. (Leer todo)

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