Por Nico Kobane
El conflicto de Cresta Roja se ha transformado en un
emblema, ya que se mantiene en el tiempo desde hace meses, expresando la
fortaleza y predisposición para la lucha por sus derechos elementales – puestos
laborales, salario, conquistas, etc. – del movimiento obrero industrial. Pasó casi un año y medio desde que Macri ordenara la represión
contra el campamento situado en frente del Aeropuerto Internacional de Ezeiza,
imponiendo - en complicidad con la burocracia sindical - la quiebra de la
empresa, para entregarla después a una patronal amiga del gobierno. A partir de allí, el aparato mediático de Cambiemos trató de
mostrar la inexistencia de cualquier atisbo de resistencia obrera y una
“reapertura modelo” de Cresta Roja, supuestamente apoyada por los trabajadores
que fueron reincorporados en base a contratos temporarios y flexibilizados. Sin embargo, desde ese momento los conflictos no han parado
de estallar, a tal punto que los obreros de Planta Dos recibieron la primera
visita de Macri con un paro. Mientras tanto los no reincorporados y sus
familias organizaban un escrache puertas afuera del establecimiento. (Leer todo)

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