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| La huelga ferroviaria de 46 días de 1991 adelantó varias de las características de las luchas que se están desarro- llando y de las que se vienen, como la tendencia a la auto organización de las bases. (Ver video de la huelga) |
El 1 de febrero de 1991 una asamblea auto convocada de delegados ferroviarios (maquinistas y señaleros) resolvió la histórica huelga de 46 días, que paralizó a la mayoría de los servicios ferroviarios del país. Los representantes de las asambleas de base de los maquinistas, las seccionales más importantes de los señaleros y algunos sectores de la Unión Ferroviaria, se organizaron en el Plenario de Seccionales Ferroviarias. El conflicto, que tuvo una gran repercusión e influencia dentro de la clase obrera argentina, terminó arrancándole a Menem la reincorporación de miles de cesanteados y un aumento salarial del 100%. Sin embargo fue una victoria “pírrica”, ya que se impuso con un costo político muy grande. Por un lado, porque la extensión excesiva de la huelga, terminó desgastando a la base y al activismo, facilitándole la tarea a Menem, que un año después pudo derrotar a los ferroviarios. Por otra parte, porque la huelga profundizó la crisis del viejo MAS (que se dividió en 1992, luego del segundo paro ferroviario) liquidando el proyecto más avanzado de construcción de una dirección política revolucionaria que haya existido en nuestro país. (Leer todo)

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