Por Carla Gómez
Nota escrita por nuestra compañera, Carla Gómez, que está
realizando una gira
por varios países europeos con el objetivo de hacer conocer las
Defensorías de Género y recoger las experiencias de los movimientos de mujeres: La actividad comenzó unos días antes, buscando el lugar, que
costó conseguir, según me dijo Mayra. Es que aquí, en Berlín, la vida política
es distinta, más bien subterránea, diría yo. Hay muy pocas actividades de
índole pública y para todo se debe pedir permiso. Además, decir “pueblo kurdo”
en público es mala palabra, por decirla te pueden meter preso y devolver a tu
país de origen. Acá está lleno de kurdos exiliados y gente de muchos otros
países, que habla un mínimo de dos idiomas. Estamos en Europa, los trenes pasan
cada tres minutos y bajo tierra, el bus cada cinco y casi no hay autos en la
calle. ¡Para qué querés, autos si el transporte público funciona bien! Todo tiene calefacción porque las temperaturas son muy bajas
y, en general, tenemos servicio de Internet en los medios de transportes. Yo
pensaba que eso nos vendría muy bien para todas las escuelas públicas de mi
país. Sin embargo, a pesar de todo, la vida acá tampoco es fácil, porque el
mismo sistema muestra sus contradicciones a cada rato. (Leer todo)

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