“Me matan si no trabajo y si trabajo me matan”, decía
Raymundo Gleyser en un film de 1974 en el que retrataba un conflicto obrero en
la fábrica Insud, donde los trabajadores sufrían de saturnismo, que es la
incorporación de plomo en la sangre debido a las deplorables condiciones
laborales. Más de 40 años después la vida obrera sigue valiendo muy
poco para los empresarios, como lo demuestra la muerte de Matías Kruger, un
joven trabajador de Metrovías de tan solo 21 años, que murió electrocutado
mientras realizaba tareas de reparación de los equipos de aire acondicionado. Matías, que jugaba en la primera de Boca en la especialidad
de Futsal y era hijo de trabajadores del Subte, perdió la vida en el Taller
Colonia de la línea H luego de sufrir una descarga de la línea aérea
energizada. / ¡No fue un accidente, ni una fatalidad, sino la codicia patronal,
que le importa un bledo la salud de sus operarios, la que lo mató! Metrovías y el gobierno son responsables de este nuevo
crimen contra la clase trabajadora, porque -para ganar más dinero- aumentan las
tarifas y no invierten un mango en seguridad, razón por la cual, ayer mismo, la
empresa volvió a rechazar un protocolo de seguridad reclamado por los
trabajadores. Desde nuestro partido apoyamos el paro de los empleados de
Metrovías, que es una respuesta concreta a la política empresarial y
gubernamental. Nos ponemos a disposición de los compañeros para impulsar y
sostener todas las acciones que sean necesarias para imponer justicia y evitar
garantizar la implementación de las medidas de seguridad correspondientes.
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