Algunos años después de que la OMS decretara la imposición de cuarentenas y vacunación masiva con productos experimentales, la izquierda se debe un debate acerca de todo lo acontecido en este período, ya que, mayoritariamente, apoyó las políticas de encierro que ayudaron a desmontar el proceso revolucionario que estaba desarrollándose a nivel mundial. Además, con su táctica de "vacunas para todos", los partidos que se reclaman socialistas, actuaron como pata izquierda de la OMS, que impulsó la venta de miles de millones de vacunas transgénicas, que causaron y siguen causando mucho más daño que el supuesto beneficio que tendrían que haber brindado.
En esos días, desde nuestra corriente y en completa soledad, escribimos varios textos relacionados al carácter de la pandemia, las políticas sanitarias de la OMS y la actitud de los partidos de izquierda, una de las cuales reproducimos a continuación, publicada hace apenas tres años, en el mes de junio de 2021 titulada "Capitalismo, transgénicos y virtualidad, un camino al infierno. Creemos necesario abrir un debate serio sobre todo esto, de manera de prepararnos para un futuro en el que la burguesía se valdrá de nuevas y más sofisticadas trampas para desviar el ascenso hacia la revolución de la clase trabajadora.
Otras notas para leer y reflexionar: 20 de marzo, comenzó la cuarentena peronista - la política de Suecia frente a la pandemia - las políticas anticovid de la OMS, una farsa - cuarentenas debilitan el sistema inmunitario de los niños - Covid, excusa para expandir el sistema de vigilancia mundial - AztraZeneca sacó de circulación su vacuna ¡No será el momento de investigar el carácter de estos productos transgénicos? -
El manifiesto comunista postula que la lucha de clases revolucionará la sociedad o provocará “el hundimiento de las clases en pugna”. Para Rosa Luxemburgo significaba que si no se impone el Socialismo reinará la Barbarie. La “pandemia”, organizada desde las oficinas de la OMS, puso en el tapete estas dos opciones, ya que el capitalismo en su estado de putrefacción no da lugar a otros caminos.
Esto es así, a pesar de que la burguesía más concentrada, apoyándose en los rubros más altamente rentables - farmacéutica, biotecnología y las herramientas virtuales- intenta darle sobrevida al sistema. Durante el período 2008-2017 el comercio mundial de medicamentos se incrementó un 21,4%, creciendo a una tasa anual promedio del 2,2%. En 2018 el mercado global de medicamentos representó un aproximado de $1.204,8 miles de millones de dólares, siendo uno de los pocos mercados que mantiene tasas de crecimiento por encima del 10%, con márgenes de rentabilidad del 70%”.
Este sector viene apostando al desarrollo de la biotecnología, algo parecido a lo que hacen las empresas de semillas transgénicas, algunas de las cuales también tienen sus garras metidas en el negocio medicinal, como la multinacional Bayer, socia de Monsanto: Las grandes marcas farmacéuticas gastaron casi US$ 100,000 millones solamente en el mes de diciembre(2019) para hacerse dueñas de firmas de biotecnología que casi nadie conoce, como GlaxoSmithKline que anunció la compra de Tesaro en US$ 5.100 millones, o Bristol-Myers Squibb que comprará Celgene por US$ 90.000 millones… (www.mercado.com.ar del 12/2019)
En ese contexto, la OMS, que funciona como cueva de lobistas de las farmacéuticas, benefició con sus dictámenes a este sector, que contó a su favor con la declaración de “pandemia” y la cuasi obligatoriedad de que los estados compren vacunas transgénicas. Muchas de las empresas biotecnológicas, que hasta hace poco no encontraban mercados, ahora facturarán de una manera fenomenal. Por ejemplo, Moderna, CureVac y BioNTech darán un salto, desde los 179 millones de euros en ventas de 2019 a los 24.052 millones proyectados para 2020, 2021 y 2022.
Según informes de los grandes medios dedicados a la economía, la industria farmacéutica y de laboratorios, hoy por hoy tiene un valor de mercado de 2.69 billones de dólares. ¡Estos mismos datos, indican que en 50 días del 2021 cosecharon ganancias cercanas a los 91,830 millones de dólares! No son estas las únicas beneficiadas, también lo han sido aquellas que producen tecnología relacionada a la “virtualidad”, que ganaron un mercado tremendo gracias al confinamiento, situación que ayuda, al mismo tiempo, a la industria medicinal, ya que la menor cantidad de actividad física baja las defensas naturales, provoca una situación de stress social e incentiva el accionar de todo tipo de patógenos, que se vuelven cada vez más dañinos o letales.
Por esa razón, los magnates del software -como Bill Gates (Microsoft) y Dietmar Hopp (SAP)-son financistas de las vacunas, realizando lo que se podría denominar un negocio “redondo”. Gates es, además, el máximo “donante” de la OMS, algo así como uno de sus principales dueños. En el mismo sentido, el plan de “infraestructura” de Jo Biden, está directamente relacionado al avance de estas industrias, varias de las cuales cotizan en el Nasdaq 100, que acaba de tener su mayor alza histórica. ¡La burguesía más concentrada apuesta a la reclusión, metiendo vacunas y herramientas virtuales, lo cual le sirve para ganar fortunas y, al mismo tiempo, para desmovilizar a la clase obrera!
Los revolucionarios, que no nos oponemos al avance de la ciencia, sino que afirmamos que si esta herramienta fabulosa continúa en manos del capitalismo, no producirá otra cosa que no sea destrucción de las fuerzas productivas, empezando por las más importantes, que son el ser humano y la naturaleza en la que habita junto al resto de los seres vivos. Por esa razón rechazamos la mayoría de sus productos transgénicos, el aislamiento y otras políticas, que más que “curar” ayudan a enfermar a la mayoría de la población.
Como dijimos en prácticamente todas las notas escritas al respecto, la única manera de "cuidar" la salud de las mayorías es elevando su calidad de vida, perspectiva que el Capitalismo ya no puede garantizar. Para avanzar en ese sentido, permitiendo que millones se alimenten bien, habiten viviendas dignas, practiquen deportes, estudien, se diviertan, viajen, y ese largo etcétera de beneficios sociales que la burguesía impide consumar, hay que terminar con esta clase parasitaria, construyendo -revolución mediante- una nueva sociedad donde prime la colaboración mutua, el Socialismo.
En un sistema de esas características, gobernado por el sector mayoritario de la sociedad, el que produce todas las riquezas -la clase trabajadora- la ciencia nunca más será utilizada para acrecentar las ganancias de unos pocos privilegiados, sino para conquistar un mundo nuevo, que como decían nuestros maestros será el "reino de la libertad".

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