Por Juan Giglio
El nuevo
spot de Izquierda Socialista, protagonizado por el candidato a gobernador de la
Provincia de Buenos Aires, Rubén Sobrero, denuncia correctamente a todos los
candidatos burgueses. El “Pollo” afirma que, de ganar, cualquiera de estos impondrá
el ajuste del FMI y gobernará para los grandes empresarios, que ganan
fortunas con sus políticas.
El video,
que le pega bien a Milei -la motosierra será contra la clase trabajadora, la
juventud, las mujeres y las disidencias- liga todas estas denuncias a uno
de los planteos políticos que la izquierda está obligada a plantear: No habrá
plata para salarios, salud, educación y demás, sino rompemos con el FMI y dejamos
de pagar la deuda externa.
La
propaganda de Izquierda Socialista es mejor que la del PTS, que ordena su campaña
alrededor de una consigna extremadamente defensiva y abstracta -Ni cómplices
ni sometidos- que, desde nuestro partido, hemos criticado en una nota específica
y en uno de nuestros programas televisivos.
Sin embargo,
en su finalización, el video de IS tiene el mismo problema de fondo, porque luego
de plantear que la salida es por izquierda, el “Pollo” remata la idea
con una frase, que objetivamente se convierte en el eje del discurso: necesitamos
más bancas que apoyen las luchas y defiendan tus derechos para enfrentar al
gobierno y a la derecha.
Los
revolucionarios estamos a favor de conquistar bancas, porque estas sirven para
propagandizar las ideas socialistas. Pero, ganarlas, no tendría que ser un fin en sí mismo,
sino la consecuencia de una política principista, que debería girar en
torno a la cuestión del poder, la necesidad de imponer un gobierno obrero y socialista con la
movilización extraparlamentaria.
La campaña electoral debe ser llevada a cabo no en el
sentido de la obtención del máximo de mandatos parlamentarios sino en el de la
movilización de las masas bajo las consignas de la revolución proletaria. (Condiciones
de la Tercera Internacional para el trabajo parlamentario, votadas en el Segundo
Congreso, agosto de 1920)
La izquierda
tiene que jugarse a empalmar con la bronca de millones hacia
los políticos tradicionales y las instituciones capitalistas, a pesar de que, en la
actual coyuntura, esta orientación no se exprese en un aumento significativo de los votos. Para avanzar en ese sentido, el FITu debe aparecer
como una opción distinta y contestataria.
Sus
candidatos y candidatas tienen que explicar que no habrá salida sin dejar de pagar la deuda, expropiar las grandes empresas o meter presos, a través de tribunales
populares, a los responsables del ajuste y la entrega. Siempre, esta agitación debe concluir en la cuestión del poder, o sea en la
necesidad de luchar por un gobierno revolucionario, un gobierno Obrero y Socialista que acabe con la causa de todos los males, el Capitalismo.
El
movimiento de masas enfrentará rápidamente al próximo gobierno, porque ninguno
de los políticos burgueses podrá resolver sus demandas insatisfechas. En ese marco, la
izquierda estará en condiciones de ganar un liderazgo efectivo, si deja de actuar a la defensiva y con
una clara, contundente y audaz vocación de poder.
Esperemos que nuestras críticas sirvan para que lograr que la campaña del Frente de Izquierda adquiera más “filo y punta”. Más allá de estos planteos, vamos a seguir militando a favor de sus candidatos y candidatas, porque, en las actuales circunstancias, son muy superiores a cualquiera de los que presenta la burguesía.

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