Por Juan Giglio
Los revolucionarios luchamos por la destrucción del Estado burgués, lo que significa que peleamos por la derrota del gobierno capitalista de cada país, ya que es la institución encargada de comandar y
organizar a las otras, las que constituyen el aparato estatal. Por esa razón, siempre centralizamos nuestras denuncias en contra de quienes lideran esos gobiernos, sus presidentes, vicepresidentes y ministros
más importantes.
Siendo consecuentes con este principio, cuando los
funcionarios gubernamentales se pelean entre sí o con quienes pretenden reemplazarlos, lejos de tomar partido por alguna de estas fracciones, dejamos que “se
maten entre ellos”. Como decía Lenin, esas peleas incentivan la
irrupción revolucionaria del movimiento de masas, que las debe aprovechar para
rebelarse, asumiendo una política independiente de la burguesía.
Esto es, justamente, lo que sucede en el juicio por “Vialidad” contra Cristina Fernández, que está llegando al final, porque en los próximos
días se conocerá un veredicto, que seguramente tendrá un carácter condenatorio. Frente a este proceso,
desde el PTS, en vez de seguir los consejos de nuestros maestros, han optado
por dirigir sus críticas hacia los jueces, lavándole la cara -en los hechos- a la
jefa de la banda kirchnerista.
En el último artículo del PTS sobre este tema, después de reproducir, de manera acrítica, prácticamente todas las denuncias de
Cristina contra los jueces, Izquierda Diario del 29 de noviembre explica lo siguiente: Como
se dijo ya en este diario, más allá de la definición en términos de
culpabilidades o inocencias, la sentencia de lo TOF 2 de la Ciudad de Buenos
Aires ya está manchada “de origen” y plagada de sospechas de parcialidad.
Empezado por la relación casi de amistad entre jueces y fiscales con el entorno
del expresidente Macri y siguiendo por las propias irregularidades
denunciadas en el juicio. Elementos que, lejos de abrir paso a la verdad
sobre los entramados de corrupción entre gobiernos (incluyendo los
peronistas-kirchneristas) y grandes empresas constructoras, agregan más
mantos de impunidad y garantías de perpetuación de esos negociados.
¿Camaradas, desde cuando un tribunal burgués puede “abrir
paso a la verdad” o dejar de ser “parcial”? ¡Nunca fue así y nunca lo será, porque
es una institución que representa los intereses del Capitalismo, en general, y de
algunas de sus fracciones, en particular! En este caso, una banda capitalista decidió
ajustar cuentas con una de sus representantes de otra de las bandas. ¿Entonces, por qué, desde el campo de la revolución debemos asumir como nuestras las “sospechas”
de parcialidad?
Aunque no lo digan de manera directa, el PTS tomó partido por Cristina, postura que se emparenta con otras
que este partido ha tenido, cada vez que opta por diferenciarse de la “derecha”, apoyando al “progresismo”, por ejemplo, en Brasil, donde con argumentos
parecidos alentó la candidatura de Lula en la segunda vuelta (leer nota). Es la vieja
teoría de los “campos”, defendida por Antonio Gramsci (leer nota) el teórico stalinista italiano
que esta organización tomó como guía teórica.
El PTS debería abandonar este tipo de razonamientos, que es contrario a la independencia de clase que el Frente de Izquierda dice tener. Ser total y absolutamente independientes significa no atarse nunca al carro de alguna de las bandas burguesas. Este es un principio fundamental que no se debe perder si se pretende luchar por una Revolución Social que acabe con el Capitalismo e imponga el gobierno de los trabajadores y el pueblo.

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