Luego del apoyo "crítico" en segunda vuelta, el PTS y otros grupos de izquierda siguen embelleciendo las figuras de Lula y del PT

Por Juan Giglio

Desde el PTS analizaron los resultados electorales de Brasil, haciendo eje en el “peligro” bolsonarista, cuando el que acaba de ganar las elecciones y se apresta a gobernar ha sido Lula. Coherentemente con el resultado, será este quien continuará aplicando los planes de la burguesía imperialista.  

Compartimos el sentimiento de odio contra Bolsonaro de todos los trabajadores y jóvenes que hoy rechazaron a la extrema derecha, y se alegran por la derrota electoral de Bolsonaro. Al mismo tiempo, advertimos que no es posible enfrentar el bolsonarismo en alianza con la derecha, como lo hacen Lula y el PT. El de Lula será un gobierno que cederá mucho a la derecha. Es necesario preparar la lucha contra el bolsonarismo y la herencia golpista independientemente del gobierno, organizando la lucha desde las bases. (La Izquierda Diario, 31 de octubre)  

El PTS, igual que la mayoría de la izquierda que se reivindica revolucionaria, ha llamado a votar a Lula “para derrotar al enemigo fascista”, -de manera directa o indirecta- viendo diferencias entre ambos candidatos, que en realidad no existen. Los dos representan políticas parecidas, aunque con formas distintas y actuando como agentes de potencias enfrentadas en la guerra comercial que está conduciendo al mundo a una guerra mucho más directa.  

Por esa razón, Lula tuvo el apoyo directo de los imperialistas yanquis, a través de su actual jefe político, Josep Biden, mientras que Bolsonaro contó con la solidaridad de Xi Xin Ping y Vladimir Putin, ya que, hoy por hoy, Brasil es uno de los principales socios comerciales del imperialismo chino, que a su vez actúa en sociedad con sus pares de Rusia.  

No existiendo ningún peligro de golpe de estado -ningún sector de la burguesía está jugando esa carta, mucho menos el ejército de Brasil- es incorrecto agitar el fantasma “golpista”, y, en ese marco, poner en el centro la necesidad de enfrentar al bolsonarismo, como plantean el PTS y otros grupos. ¡La tarea principal de los revolucionarios es comenzar a agitar la necesidad de seguir peleando contra el ajuste capitalista, que vendrá de la mano de Lula y su gobierno!  

No hacer esto significará, más allá de las intenciones de los camaradas, generar expectativas en el nuevo gobierno, que como el resto de los populismos latinoamericanos, rápidamente entrará en crisis, ya que no resolverá ninguna de las demandas insatisfechas del movimiento de masas. La izquierda debe ubicarse, ya mismo, como enemiga mortal de Lula, sin regalarle ese espacio a la derecha burguesa, que, de lo contrario, capitalizará la ausencia de una política revolucionaria.  

Lamentablemente, las organizaciones que debería ocupar ese lugar, como el PTS, el PSTu brasilero y otras, al haberse atado al carro del lulismo, quedaron en muy malas condiciones de aparecer como una verdadera opción. Por esa razón, en Brasil hay que comenzar a construir un nuevo partido revolucionario, de carácter obrero y socialista, que no trance con la izquierda burguesa.

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