Por Juan Giglio
El
fallecimiento de Hebe Bonafini, uno de los íconos del gobierno “nacional y
popular”, se produce en un momento en el que se está muriendo el populismo
kirchnerista, que, debido a la crisis y la falta de un “viento de cola” que llene
las arcas del Estado con dólares provenientes de la venta de comodities, ya no tiene nada que ofrecer salvo llenar el
conurbano de gendarmes.
Por esa
razón, Cristina, en el acto de La Plata, no se dirigió a los sectores más
excluidos de la sociedad, a los que supuestamente debería representar, sino a
los empresarios más poderosos, diciéndoles con total y absoluta claridad, que
ella y el Frente de Todos, más allá de la situación crítica que atraviesan,
continúan siendo el “Partido del Orden”, por lo tanto garantes de la gobernabilidad
capitalista.
Los dueños del poder saben que la “jefa” habla en serio, ya que el
peronismo no solo está dispuesto a sostener el Plan de Ajuste con los palos y las balas de la
Gendarmería Nacional y las policías, sino también con las bandas de gangsters
provenientes de los sindicatos y las barras bravas, que, como la Triple A de su
época, están armándose para jugar el papel de custodios salvajes de los
intereses del gran capital.
Para eso,
tanto Cristina como sus secuaces, no tendrán ningún prejuicio en denunciar como
integrantes de la “derecha” o portavoces del “odio”, a los luchadores y
luchadoras que se pongan al frente de las batallas reivindicativas que
se aproximan. Ese es el sentido de la caza de brujas que encararon los
funcionarios de la intendencia de Lomas de Zamora contra nuestros compañeros del Instituto 103, acusándolos de
hacerle el juego a la “derecha”, por no haber reivindicado la figura de Hebe
Bonafini.
Esta gente reclamó la
expulsión de una de nuestras referentes en esa institución, un paso, que, de
contar con una base social dispuesta a dejarlo pasar, puede dar lugar a otros
ataques, aún más violentos, contra la vanguardia combativa.
¡Para eso se preparan los kirchneristas, asumiendo una postura similar a la de
otros sectores del PJ, que cuando Perón los convocó a “aniquilar el peligro subversivo”,
se pintaron la cara para la guerra!
Los próximos meses veremos a un gobierno, que habiendo dejado atrás cualquier posibilidad de desplegar políticas populistas, intentará endurecerse para hacer pasar el plan antiobrero y antipopular que pactó con el FMI. La izquierda debe advertir esta dinámica, por eso, junto con impulsar asambleas para organizar y unificar las luchas, tiene que proponer la puesta en marcha de organismos de autodefensa dispuestos a derrotar la ofensiva represiva del régimen

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