El PJ provincial amenaza a nuestros compañeros del 103, por no coincidir con visión de Hebe Bonafini


Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista

A partir de la muerte de Hebe Bonafini se generó un debate en torno a su figura, ya que mientras desde el gobierno se la reivindica sin ninguna clase de crítica, quienes militamos en la izquierda revolucionaria cuestionamos su conversión política, cuando decide, varios años atrás, integrarse al aparato kirchnerista. Criticamos todo lo que esto significó, principalmente en relación a la cooptación de diversos organismos de derechos humanos por parte del gobierno “nacional y popular”.

Nuestro punto de vista no significa dejar de reconocer el papel de vanguardia que jugó antes de este importante cambio político, cuando lideraba las Madres que enfrentaron la Obediencia Debida, el Punto Final y la Amnistía de los gobiernos radicales y peronistas. En este contexto, el núcleo central del aparato kirchnerista salió con los tapones de punta a atacar a la izquierda y a otros sectores, que tenemos una postura crítica en cuanto a la historia más reciente de Hebe.

Consecuentemente con esta línea, en el Instituto Superior de Formación Docente 103, donde nuestros compañeros y compañeras juegan un papel relevante, la agrupación peronista Arancibia comenzó a desplegar una verdadera caza de brujas, al mejor estilo macartista. La excusa que esta gente viene utilizando, no solo en esta oportunidad sino también en otros acontecimientos de la vida política nacional, es que cualquier sector que se atreva a tomar distancia de sus “dogmas” es un enemigo o representante de la “derecha”.

El comunicado que adjuntamos responde a estos ataques, mediante los cuales la agrupación Arancibia llegó a solicitar la expulsión de una de nuestras militantes del CAI, Consejo Académico Institucional, para el cual fue elegida democráticamente. Estos sectores, que años atrás criticaron a Hebe por sus declaraciones más izquierdistas, ahora, porque les conviene, son más papistas que el Papa.  

La Arancibia -representante del gobierno peronista- comenzó una caza de brujas contra la izquierda en el 103

La agrupación Arancibia, integrada por estudiantes y profesores íntimamente ligados al aparato del Estado conducido por el peronismo, salió a atacarnos, porque, supuestamente, seríamos promotores del “odio”, debido a que no reivindicamos la figura de Hebe Bonafini, que acaba de fallecer.

'Bajo ningún punto de vista se puede permitir que docentes en formación que representan espacios dentro de nuestro querido 103, Instituto que siempre levantó las banderas de la Memoria, la Verdad y la Justicia, festejen y hagan ironías ante la muerte de una mujer, símbolo de los derechos humanos a nivel mundial, cómo fue la compañera Hebe de Bonafini." (Comunicado de la agrupación Arancibia)

En primer lugar, queremos aclarar que nunca hemos festejado ni realizado ningún tipo de ironía acerca de la figura de Hebe Bonafini. ¡Para nada, hicimos una caracterización política sobre esta militante, que en su momento encabezó al sector más radicalizado de las Madres, y que después terminó integrando el partido del gobierno!

A partir de ese momento, Hebe Bonafini comenzó a reivindicar la política de “derechos humanos” del Kirchnerismo, que nada tuvo que ver con éstos, sino todo lo contrario. ¡Los utilizó para pintarse de progresista, ya que los juicios y condenas contra represores no fueron el producto de su gestión, sino de la lucha del movimiento de masas, que después de tumbar a la dictadura continuó exigiendo el juicio y castigo!

Néstor y Cristina, cuando gobernaba la dictadura no movieron un dedo contra la represión, sino que se dedicaron a amasar una fortuna aprovechando sus contactos con el Estado. Esta conducta, más allá de las formas, continuó cuando gobernaron, razón por la cual no es ninguna casualidad que haya propuesto como comandante en Jefe a un viejo amigo suyo, César Milani. Este personaje, defendido con uñas y dientes por Hebe, fue acusado de pertenecer a las patotas que secuestraron, torturaron e hicieron desaparecer a compañeros y compañeras.

Esa misma política, de utilización de los derechos humanos -pero nunca yendo a fondo- se plasmó en infinidad de hechos represivos, que quedaron impunes durante los últimos gobiernos peronistas, como el asesinato de Kosteki y Santillán, ya que uno de los principales responsables políticos de este crimen, Aníbal Fernández, continúa perteneciendo al gobierno del cual Cristina Fernández es su vicepresidenta.

Ni qué hablar del secuestro y desaparición de Julio López, que nunca fue aclarado ni investigado por el gobierno “nacional y popular”. ¡O el asesinato de Mariano Ferreyra, perpetrado por el sicario Fabale y ordenado por el burócrata Pedraza, que días antes del hecho se había fotografiado abrazándose con Cristina, a la que le entregó la gorra de su agrupación sindical. 

Como para muestra basta un “botón”, habría que preguntarse por qué razón, siempre, cada vez que gobernó el kirchnerismo, sus funcionarios, empezando por Néstor y Cristina, se negaron a abrir los archivos secretos de la dictadura, reclamo, que, hoy por hoy, continúan realizando los organismos de derechos humanos no integrados al régimen.

Hipócritas, nos acusan quienes defienden al gobierno del “Partido del Orden”, el peronismo, que tiene en su historia una larga lista de crímenes, como los que perpetró la Triple A, creada por el propio Juan Domingo Perón. Nos dan “cátedra” de derechos humanos a quienes pertenecemos a una corriente, de carácter socialista y revolucionario, que en la dictadura tuvo más de cien militantes secuestrados y asesinados.

Hacen esto, quienes no han movido un dedo en contra de la represión ordenada, contra estudiantes del 103, por el ministro Berni, que no es funcionario de Juntos por el Cambio ni de Milei, sino del mismísimo gobernador “progre” Axel Kicillof, que la Arancibia ubica como uno de sus próceres.

En realidad, lo que pretenden, impulsados por el gobierno municipal y provincial, no es otra cosa que desatar una caza de brujas, utilizando la excusa de nuestra diferenciación política, moral y metodológica con Hebe Bonafini, de manera de hacer lo que han hecho, siempre, los gobiernos peronistas: ¡Atacar, reprimir, y, si se puede, aplastar a la oposición clasista, socialista y combativa!

Durante el gobierno de Juan Domingo Perón, después de su exilio, había un periódico que representaba a la ultraderecha peronista, el Caudillo, que, desde sus páginas, proclamaba que “el mejor enemigo es el enemigo muerto”. Esta gente no ha llegado a tanto, ya que la realidad no se lo permite, pero, de continuar con sus prédicas, avanzará, no tenemos dudas en esa dirección.

Nada tenemos que explicar en cuanto a nuestra conducta, histórica, de defensa de los derechos humanos, que se plasmó en cientos de luchas y exigencias en nuestro Instituto. Solo queremos aclarar, que, en ese marco, nos reservamos el derecho democrático a cuestionar o criticar, tanto a funcionarios, como políticos, dirigentes gremiales o de los derechos humanos, ya que nadie es intocable, ni lo puede ser, eso solo ocurría en las épocas de la monarquía, que a muchos les gustaría volver a tener.

Volver a página principal

Comentarios