Por Damián Quevedo - Leer "Por una brigada unitaria para apoyar la campaña de Vilca en Jujuy"
El gobierno nacional anunció, luego de la derrota electoral, que saldrá con una batería de medidas económicas para remontar este resultado. ¡Cabe preguntarse, por qué razón no las aplicaron antes! La respuesta es tan evidente, como lo han sido hasta ahora todas las medidas del gobierno. Fernández busca recomponer el resquebrajado mapa del peronismo, aunque por lo visto, intentará pegarlo con cinta scotch, o como se diría en el barrio, "con moco".
Al parecer, el Presupuesto 2022 se terminará de delinear y presentar, tenga o no previsto el acuerdo con el FMI por la deuda de u$s44.000 millones. También se adelantará la reunión para incrementar el Salario Mínimo, que podría ser del orden del 10% sobre los $29.160 actuales. Y se confirmará el lanzamiento del Plan Previaje para jubilados. Por otro lado, está en análisis un "IFE segmentado". Esa ayuda de $10.000 fue universal durante 2020, pero ahora podría volver de forma más específica. (Ámbito Financiero 14/09/2021).
Estas medidas, que no acercarán el
salario mínimo al nivel de la canasta familiar, ni sacarán a los trabajadores -que
perciben esta verdadera migaja- de la pobreza, ni siquiera llegan a empardar la inflación
galopante, que tocó el 3% en agosto, siendo, hasta ahora y en términos
interanuales, superior al 50%. ¡Por lo tanto, queda claro, que no serán
suficientes para revertir el resultado electoral en las próximas elecciones!
El problema de fondo, es justamente que no hay plata para repartir, como señalamos apenas asumió Alberto Fernández. Por lo tanto, la característica de este gobierno es que intenta practicar una política populista sin recursos, un aspecto que sí nos acerca a Venezuela. Estos gestos, que no modifican en absoluto las condiciones de vida de la mayoría, no harán más que aumentar la bronca que se expresó el fin de semana en las urnas.
El gobierno muestra con estos anuncios sus últimas cartas, que ponen en evidencia que no tiene ninguna capacidad para salir de la crisis. Por otro lado, la oposición patronal, a pesar de los votos conseguidos, no es una alternativa, ya que no tiene otro plan diferente al del gobierno. ¡Ambos coinciden en la necesidad de ajustar a la clase obrera y cumplir rigurosamente con las órdenes del FMI!
Todo indica, que la bronca durante el
período electoral de noviembre será mucho mayor, como también mayor será la
posibilidad de que el FITU canalice parte de ese proceso, que más que
rechazo a la política del gobierno, es un rechazo al régimen y a los partidos
que lo representan. La izquierda debe comprender esta realidad, encarando una
campaña audaz, centrada en la necesidad de movilizar para echarlos e imponer, mediante un nuevo Argentinazo, el gobierno de los trabajadores.
En ese sentido, y al servicio de esta perspectiva, los partidos del FITU deberían jerarquizar la candidatura de Alejandro Vilca, no solo porque en Jujuy se conquistó el 23% de los votos, sino por lo que expresa. ¡En su propia figura está buena parte del mensaje que se debe enviar al movimiento de masas: TRABAJADOR VOTE TRABAJADORES, como este compañero recolector de residuos!
La campaña por Vilca simplifica las consignas, porque él sintetiza el paso que debe dar la clase obrera, rompiendo definitivamente con los partidos de la burguesía, para comenzar a construir su propia organización, un gran Partido de Trabajadores y Trabajadoras que se proponga luchar por un cambio en serio, por el Socialismo.

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