El 7 de enero, agentes de la policía de migración, cuyas siglas en inglés son ICE, asesinaron
en la ciudad de Minneapolis a Renee Nicole Good, que se desempeñaba como “observadora
legal”-defensora de inmigrantes- a pocos metros del lugar en que mataron a George
Floyd en el año 2020, crimen por el cual se desarrollaron grandes y combativas
movilizaciones en todo el país.
En este caso ocurrió algo parecido, ya que, inmediatamente
después de la muerte de Renee Nicole, miles de personas se congregaron en New
York y otras ciudades de Estados Unidos para repudiar la política fascista de
Trump para con los inmigrantes, marchas que contaron con la solidaridad del alcalde
demócrata de Minneapolis, Jacob Frey.
Renee Nicole Good ejercía su derecho legal de observar la
actividad de ICE y asegurarse de que no abusaran de su poder como agentes
federales. También defendía a las personas contra la violencia de ICE, que
frecuentemente separa a cientos de ciudadanos de sus familias y comunidades,
mediante la deportación. Hacía lo que miles de personas en todo el país han
hecho en el año transcurrido desde que Trump asumió la presidencia e
intensificó los ataques contra los inmigrantes. (La izquierda diario, 8 de
enero)
Miles de activistas de todo el país se vienen sumando a estas
tareas de apoyo a los y las inmigrantes que son perseguidas por ICE. Muchos de estos luchadores
y luchadoras se enfrentaron a la policía de Trump, que los reprimió cuando
ganaron las calles para exigir justicia por Renee.
La reacción del movimiento de masas estadounidense ocurre
justo cuando Trump trata de llevar adelante una fenomenal ofensiva contra los
pueblos latinoamericanos. Por eso, la lucha por justicia y contra la represión
estatal es un palo en la rueda contra la política colonial del gobierno yanqui, y, en ese sentido, quienes la motorizan, son los mejores aliados de los pueblos del “patio
trasero”.
En Argentina y todo el continente debemos multiplicar las movilizaciones contra la ingerencia yanqui en Venezuela y sus amenazas
contra países vecinos, además de solidarizarnos con las masas
estadounidenses que reclaman justicia por Renee. Esto no significa
defender al chavismo ni a ninguno de los gobiernos capitalistas
latinoamericanos, que, mayoritariamente, son cipayos y entreguistas.

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