La izquierda, en vez de llorar sobre el ataud del PJ, tiene que ayudar a sepultar este engendro contrarrevolucionario
El progresismo y buena parte de la izquierda creen que la derrota del PJ es la expresión de un "giro a la derecha" del movimiento de masas o de la existencia de un "clima conservador", como plantea el PTS. ¡Para nada, porque, más allá del fortalecimiento coyuntural del gobierno, que continúa siendo débil, la tendencia general va para otro lado, y tiene mucho que ver con lo que marca el gráfico de arriba, que demuestra que la mayoría no está para nada de acuerdo con Milei, pero tampoco quiere volver al peronismo, lo cual es una noticia más que progresiva! La izquierda debe aprovechar esta situación para ubicarse como alternativa, pero, sin trazar rayas con el PJ, no podrá ocupar ese lugar...
Por Ernesto Buenaventura
El progresismo del PJ, en todos sus envoltorios, quedó fuera de foco con el resultado electoral del domingo. Por esa razón, y de manera defensiva, muchos militantes progres le echaron la culpa al “giro a la derecha” del electorado, a las características “gorilas” de la clase media o a un supuesto y regresivo cambio generacional.
Lamentablemente, una parte significativa de la izquierda, como el PTS, tiene una manera de analizar la realidad parecida, lo cual se expresa a la hora de explicar el resultado electoral. Para la dirección de este partido, existe un clima “conservador”, que no se pudo cambiar debido a las debilidades de la campaña peronista. En el fondo, sería la “batalla cultural” -Gramsci dixit- lo que podría cambiar el estado de ánimo de la sociedad.
Por otra parte, y a buena hora, los y las camaradas del PTS sacan una conclusión que no se condice con esta explicación gramsciana: el papel en la derrota peronista de las políticas miserables de la CGT y del peronismo, que, de una u otra manera, vienen garantizando la gobernabilidad y con ella implementación del plan de ajuste y entrega de Milei.
La
colaboración directa de los dirigentes de la CGT con los planes libertarios
(esta semana que terminó dejó fotos de Jorge Taiana y Axel Kicillof con Héctor
Daer); los diputados y senadores peronistas que "panquequearon" y
terminaron aportando votos decisivos a Milei en leyes claves o directamente
cambiaron de bloque o fueron comprados como "Kueider"; las listas de
candidatos repletas de ex funcionarios de Alberto Fernández (como el propio
Taiana, Kelly Olmos, Agustín Rossi y tantos otros); y la estrategia de
"hacer la plancha" después del 7 de septiembre, colaboraron a crear
un clima más conservador y a darle supervivencia a un gobierno en crisis.
Contradictoriamente, Fuerza Patria contribuyó de esa forma a su propia derrota[1].
El papel lamentable del PJ, en todas sus variantes, explica el fenómeno más importante que expresa el resultado electoral: ¡A pesar de que la mayoría de la población -que no fue a votar, votó en blanco, anuló el voto o lo hizo por la izquierda u otras opciones opositoras- está en contra del gobierno, este ha ganado porque millones no quieren saber más nada con el peronismo! Esta enorme parte del pueblo, que no va para la “derecha”, aún no ve como opción a la izquierda -a la que respeta por no verla como un aparato corrupto- porque la ve muy parecida al PJ.
Lo que los compañeros del PTS no comprenden, es la ruptura no de una generación, sino de la mayoría de la clase obrera con el peronismo. Este quiebre no fue solo momentáneo -en las elecciones del 2023- sino mucho más profundo y continuo en el tiempo. Expresa, en términos electorales, una tendencia de fondo, que es el rompimiento histórico del movimiento de masas con el conjunto de la burocracia sindical y los políticos peronistas. Esta dinámica está dando lugar a fenómenos, aún incipientes, de autoorganización de la clase trabajadora y el pueblo, que la izquierda debe apoyar, alentar y jugarse a conducir, para representarlos política y organizativamente.
La izquierda revolucionaria no podrá jugar este papel sino cumple con una obligación primaria y elemental: ¡Trazar rayas claras con el peronismo, haciendo lo que no hizo en esta campaña, a pesar de lo cual cosechó una buena cantidad de votos! Es inadmisible que los partidos del FITu haya agitado la necesidad de “enfrentar a Milei y los gobernadores”, sin nombrar a ninguno de estos últimos.
Esto, en provincia de Buenos Aires fue muy perjudicial, ya que allí ningún candidato importante de la izquierda planteó consignas elementales que distinguieran al FITu de todas las variantes burguesas, como “Ni Milei, ni Kicillof”, “Ni libertarios ni peronistas”, o alguna mejor que estas. En Buenos Aires quien gobierna es el representante máximo del PJ, por lo tanto, no nombrarlo, es lavarle la cara y confundir al electorado, que, por esa razón, consideró que la izquierda, que es enemiga de Milei, considera que su principal competidor burgués no es parte del problema, sino una de sus soluciones.
Para nuestro partido, a diferencia de lo que caracterizan desde el PTS y otras organizaciones de la izquierda trotskistas, no existe, por lo tanto, un clima conservador. En ese sentido, aunque el gobierno nacional se fortalezca coyunturalmente, la tendencia general de la realidad tirará por la borda los planes contrarrevolucionarios de Trump y Milei, porque se aproxima un período de rebeliones, en sintonía con lo que está aconteciendo a nivel mundial.
El régimen está muy débil, porque las dos patas que lo sostienen, desde el oficialismo y el principal partido de la oposición, están en crisis, una crisis que no podrá ser resuelta por este “veranito” libertario. En ese marco, el hundimiento del PJ es una buena noticia para los trabajadores y el pueblo, la izquierda tiene que ayudar a rematar a este engendro contrarrevolucionario y sepultar su cadáver maloliente, mostrándose como la única alternativa capaz de responder a las demandas insatisfechas de los y las de abajo.
Para eso, los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes tienen que repetir hasta el hartazgo, que no habrá salida en el marco de las instituciones podridas del régimen, que la única manera de conquistar una vida digna para las mayorías obreras y populares, será ejerciendo la acción directa. Que, para cambiar todo, de verdad, hace falta un nuevo Argentinazo que los eche a todos e imponga un gobierno revolucionario de los que nunca ejercieron el poder, los laburantes.
[1] La izquierda diario 26/10/2025

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