La dialéctica es la principal herramienta que los marxistas heredamos de los fundadores del socialismo científico. Su comprensión, como método para analizar la realidad y el devenir de la lucha de clases, es fundamental para que los y las revolucionarias logremos una caracterización correcta, que nos permita definir la mejor orientación para el momento. La dialéctica es, fundamentalmente, la expresión lógica del movimiento y las contradicciones de la realidad material, de las relaciones sociales y de la historia.
En este artículo abordaremos algunos ejemplos de cómo Marx utilizó lo mejor de la dialéctica hegeliana en el análisis de la sociedad capitalista. Este método se puede apreciar en todo el desarrollo de esta crítica radical al modo de producción capitalista, en palabras del mismo Marx:
“Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real, y esto la simple forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre”.

Comentarios
Publicar un comentario