El corralito de Milei, una medida desesperada e inútil para llegar con poca inflación a las elecciones

 


Por Damián Quevedo

En otro desesperado intento para contener al dólar, y, de esa manera, a la inflación, el ministerio de economía y el BCRA tomaron medidas restrictivas. Su propósito es reducir la cantidad de pesos que circulan, de manera de impedir que estos se utilicen para la compra de dólares. 

Esta nueva versión del “corralito” menemista, se implementó mediante el aumento de los llamados “encajes”, que son un porcentaje de los depósitos bancarios que todas las entidades financieras deben colocar en el Banco Central. De esa manera, importantes cantidades de dinero -que salen de circulación- no pueden ser prestadas como crédito bancario, como sucede con buena parte de los depósitos. 

A partir de este lunes los bancos están obligados a dejar depositados en el Central BCRA un 50% de los depósitos a la vista y en caja de ahorro que reciban. De ese total, 40 puntos serán en efectivo y 10 puntos se podrán integrar con bonos. Para esto último, la Secretaría de Finanzas lanzó una "licitación fuera de programa" que tendrá lugar este lunes por la que se espera absorber parte de los casi $6 billones que las entidades no quisieron renovar en la licitación de la semana pasada[1]. 

El gobierno quiere resolver con medidas financieras un problema que tiene que ver con la economía real, por lo tanto, con todo lo que se produce o deja de producir. El exceso de pesos es el resultado del estancamiento productivo y de toda la cadena comercial. Como ocurre habitualmente, quienes pretenden mantener el valor de su dinero, buscan atesorar dólares. 

El gobierno intenta resolver este problema con el aumento de las tasas de interés y un corralito, la misma medida que implantó en el 2001 Domingo Cavallo, que condujo a la peor crisis bancaria de la historia argentina. La resolución de Caputo provocó malestar entren las patronales de la industria y el comercio, porque aumentaron los intereses de los créditos, una situación que golpea duro a las PyMES. 

Con esta política, cuya finalidad es llegar a las elecciones sin saltos inflacionarios, no se resuelven los problemas de fondo, ya que como lo señalamos en varias oportunidades, el dinero circulante es la expresión de la capacidad productiva de un país, de su industria, es decir, de la economía real y el salario obrero, que se derrumban como nunca antes en el país. 

No hacen por ignorancia, sino porque a los libertarios, igual que al resto de los partidos patronales -peronistas, macristas, radicales, etc.- no les interesa desarrollar la industria, porque son agentes, directos o indirectos, de los grandes capitales imperialistas, que hacen todo lo posible para que Argentina continúe siendo una colonia productora de materias primas.

 [1] Clarín 17/08/2025

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