El nuevo embajador yanqui, vendrá al país a encabezar la guerra comercial contra china y para combatir a la izquierda

Por Juan Giglio

 El nuevo embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, se presentó ante la comisión parlamentaria que le aprobó sus credenciales. Frente a los representantes legislativos del imperialismo yanqui, este personaje explicó -con absoluta claridad- que fue designado por Trump para llevar adelante la principal tarea que se ha planteado su gobierno: hacer todo lo habido y por haber para acabar con la influencia comercial del principal enemigo de los amos del norte, el imperialismo chino.

Queda claro que la administración republicana resolvió armarse hasta los dientes, desde el punto de vista político, económico y militar, para profundizar la guerra comercial contra China. En ese sentido, tanto Lamelas como el resto de la plantilla diplomática estadounidense, actuarán como generales de un ejército dispuesto a todo para destruir a sus rivales de turno. En ese sentido, el nuevo embajador desembarcará en Buenos Aires para sostener al alcahuete principal de los yanquis, el presidente Milei.  

Lamelas puso en la mira de sus ataques a los gobernadores provinciales que negocian con China, diciendo que viajará a cada región del país para “convencerlos” de que ese no es el “camino correcto”.  Pero, además, este cruzado del imperio del norte advirtió otro peligro para los intereses del capitalismo local: “la izquierda”. Tiene razón, porque él y sus jefes tienen miedo de que, en una nueva gran crisis -superior a la de 2001- el espacio que dejó el peronismo -que prácticamente colapsó- sea ocupado por variantes mucho más radicalizadas que las actuales.

La izquierda y todos los sectores que se reclamen antiimperialistas, o al menos democráticos, deben repudiar las declaraciones de Lamelas y exigir su inmediata expulsión del país. Este debe ser el primer paso de una lucha, que se proponga romper las cadenas de la dependencia, sin lo cual no habrá ningún tipo de desarrollo industrial sobre el que se pueda edificar una sociedad más justa y humana. Hay que echar a los amos de norte, sin caer en las garras de los imperios que le disputan la hegemonía, China la Unión Europea Rusia o Japón.

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