Aniversario del tratado de Lausana, que desmembró lo que quedaba del imperio otomano y dividió a la nación kurda
Imagen: los representantes de las potencias imperialistas en la localidad suiza de Lausana, donde concretaron este pacto al servicio de sus intereses
Por Musa Ardem
El Tratado de Lausana, que modificó el acuerdo de Sevres -de post guerra- fue firmado en la ciudad suiza que lleva ese mismo nombre con el propósito de establecer las fronteras de la Turquía moderna. Este acuerdo, que tuvo lugar el 24 de julio de 1923 entre los gobiernos de Grecia, Turquía y las naciones aliadas de la Primera Guerra Mundial, definió también las fronteras europeas de Grecia y Bulgaria.
Según lo acordado, se dio por terminado el dominio turco en Chipre, Egipto, Sudán, Siria e Irak, regiones que, después de ser particionadas, se convirtieron en “protectorados” de las potencias victoriosas, principalmente Inglaterra y Francia. En ese marco, el Kurdistán se dividió y, cada una de sus partes, se ubicó dentro de Irán, Siria, Turquía e Irak. En ese marco, Turquía se vio obligada a renunciar -en favor del Reino de Italia- a sus intereses en Libia.
Desde ese momento, surgieron en ese país todo tipo de proyectos de “reconstrucción del Imperio Otomano”, como el que hoy por hoy encarna su presidente, el "sultán" Recep Tayyip Erdogan, quien varias veces invadió, con tropas propias o mercenarias, el norte de Siria e Irak y envió cientos de efectivos a Libia para sostener a una de las facciones en pugna.
Si en Lausana hubo un sector que perdió más que nadie en esta fenomenal repartija, perpetrada por las potencias imperialistas que se habían convertido en dueñas del mundo, fue el pueblo kurdo, que se vio obligado a transformarse en iraní, irakiano, sirio o turco y a ser oprimido constante y sistemáticamente por los estados de estos cuatro países.
La esistencia kurda pegó un salto de calidad en 1978, con la fundación del PKK, Partido de los Trabajadores del Kurdistán, liderada por Abdulah Ocalan, quien hace 25 años que se encuentra detenido, aislado e incomunidado en una cárcel turca. Esta organización, que ha estado al frente de la lucha por la liberación nacional desde ese momento, se enfrentó con Estado Islámico, ISIS, una fuerza contrarrevolucionaria organizada por Turquía, Arabia Saudí y un sector del imperialismo yanqui.
Trazando rayas con las posiciones reformistas del PKK, nuestro partido siempre apoyó a la resistencia kurda. Para eso, años atrás enviamos varios brigadistas, que llegaron a la zona de guerra, en el norte de Siria o Rojava, y a distintas ciudades del kurdistán turco, como Amed. Allí, nuestros camaradas, fueron a solidarizarse con la lucha del pueblo kurdo y a agitar las banderas del socialismo revolucionario.
Video que muestra algunos aspectos del viaje de nuestro compañero Juan Giglio al Kurdistán turco y sirio, particularmente la zona de guerra de esta última región, Rojava para el pueblo kurdo.

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