¡Viva la rebelión de los trabajadores de UTA! No a la paritaria entreguista de Fernández y las carnereadas de Bustinduy.
Los trabajadores del transporte de colectivos vienen dando una batalla decisiva contra el juste del gobierno y la oposición patronal. Ante la constante dilación de Roberto Fernández, el 5 de mayo una movilización a la sede central de UTA de cuerpos de delegados y compañeros de base, conquistó el paro general del gremio del día 6.
Esta jornada
de lucha recorrió el país y, en Buenos Aires, se convirtió en paro activo,
empujado por delegados y activistas, que se concentraron en los puentes Pueyrredón
y Saavedra, además de la zona oeste.
Bustinduy y su sello -UCRA, enrolado en la CTA-
que agrupa a afiliados de la empresa Dota, jugó su acostumbrado papel de
carnero pro patronal, boicoteando la jornada. Pese a ello, se organizaron
varios piquetes de convencimiento, que, en diversas zonas, garantizaron la
paralización de casi una docena de líneas de esta empresa monopólica. Es que,
como bien lo denuncian muchos compañeros, si un chofer es nuevo en el gremio y le
toca trabajar en alguna de las líneas de Dota, debe afiliarse a la UCRA, porque
si no lo hace, lo amenazan y persiguen.
Luego del
paro, la espera se extendió casi dos semanas, hasta que llegó el anuncio de la
paritaria que firmó Fernández de espaldas a las bases, un acuerdo burocrático,
impuesto muy por debajo de los reclamos salariales de los trabajadores. “Tenemos
que pasar doce horas arriba del bondi y después hacer Uber o didi porque no
llegamos”, declararon algunos choferes, que, de esa manera, denunciaron el
crecimiento del pluriempleo y la reforma laboral de Milei y el FMI.
Ante la noticia
de un aumento, que rondaría los 100.000 pesos (un 8,3%), las bases volvieron a
agruparse. La bronca se materializó con un corte coordinado, que se llevó
adelante el viernes 16 de mayo en el puente Pueyrredón. Esta acción, a pesar de la lluvia torrencial y la represión, consiguió
ganarse la simpatía de amplios sectores de la clase obrera, que sufren las
consecuencias del mismo ajuste que golpea a los choferes.
“Milei…
nosotros somos los jubilados del futuro” dijo un compañero, en el puente Pueyrredón,
reconociéndose parte de la batalla enfrenta todos los miércoles a los jubilados
con las fuerzas represivas del gobierno.
Estamos
ante el comienzo de una auténtica rebelión de las bases, incentivada por
cuerpos de delegados y luchadores de todas las líneas, que deben profundizar
estas acciones independientes, para convertirse en los referentes de las
grandes luchas que se vienen, tanto en el gremio, como en el resto de la clase
trabajadora, ubicándose en el centro de la escena, como ya lo vienen haciendo los
jubilados. Los delegados y activistas de los colectivos son la antítesis de las
conducciones de la UTA, la CGT y la CTA, que hacen todo lo habido y por haber
para que impedir la organización democrática y combativa de las bases.
Como parte
de este fenomenal proceso, el jueves 22 a las 12, en Caseros, trabajadores de más
de cuarenta líneas de colectivos se reunirán para debatir -en un plenario
abierto- la continuidad de sus reclamos a través de un verdadero plan de lucha,
un camino que no están dispuestos a llevar adelante los burócratas Fernández y Bustinduy.
Esta es la
única forma jugarse a conquistar una auténtica recomposición salarial, que
lleve el básico $2.000.000.- de bolsillo y acabe con el cepo a las paritarias.
Hay que hacer crecer estos espacios de deliberación, para que se transformen en
un verdadero canal de expresión de las bases, que, desde sus líneas y en reuniones
del conjunto, tienen que discutir democráticamente, como defender los derechos
y construir una nueva dirección en el gremio.
Ahí, en esas asambleas, hay que gritar bien fuerte: ¡Unidad para luchar entre choferes, inspectores y trabajadores de técnica, unidad de todas las luchas para derrotar el plan de ajuste, saqueo y represión de Milei y la oposición patronal!
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