Prohibición de huelgas y blanqueo para los narcos, un combo desesperado del gobierno, que no da pie con bola
Por Damián Quevedo
Milei intenta, mediante un decreto, eliminar
el derecho a huelga, extendiendo a todo el transporte público, trabajadores
estatales, de la educación, la salud, bancarios y otros sectores, el carácter
de esencialidad de sus tareas.
La
nueva norma exige que durante una huelga se garantice una cobertura mínima del
75 % de la prestación en servicios esenciales y del 50 % en actividades
trascendentales, restringiendo así el margen de paralización total en casi
todos los ámbitos productivos. Segun enuncia el decreto, la medida busca
asegurar la continuidad de actividades críticas como salud, energía, educación
primaria y secundaria, telecomunicaciones, transporte aéreo y fluvial, y
servicios aduaneros, entre otros[1].
Esta medida tiene el propósito de cumplir con los requerimientos del FMI, que, para prestar los 20 mil millones, exigió la puesta en marcha de una reforma laboral. Milei, sabe, además, que cuando resurjan y crezcan los conflictos sociales, le resultará difícil enfrentarlos, razón por la cual pretende ilegalizar las huelgas.
Esta medida no es impulsada solo por la ideología de la banda que gobierna actualmente el país, sino por la crisis, que, debido a su profundidad, provocará la explosión de grandes conflictos sociales, como el que está teniendo lugar en Tierra del Fuego, luego del anuncio de liquidación de los aranceles de la isla.
Esta realidad es la que lleva a Milei a
promover otro mega blanqueo de capitales: Tras
anticipar que en las próximas semanas el Gobierno anunciaría medidas para fomentar el uso de los -según una
estimación oficial- 200.000 millones de dólares guardados, el ministro de
Economía, Luis Caputo anunció este lunes la puesta en marcha de una
desregulación para que la población desempolve billetes de denominación
extranjera “de abajo del colchón” y los use para comprar electrodomésticos, un
auto, una casa o un terreno. “Lo que sea”, enfatizó[2].
Esta medida es un acto desesperado para conseguir verdes, ya que el gobierno no tiene ninguna posibilidad de conseguir nuevos préstamos internacionales y tampoco cuenta con un importante ingreso de divisas, ya que el estancamiento de la economía lo limita. El nuevo blanqueo roza la ilegalidad, porque permitirá legalizar fondos de cualquier tipo, incluso los de los narcos.
Con estas medidas y un alineamiento irrestricto a los dictados de Estados Unidos, Milei, que siempre dijo que era un experto en crecimiento -con o sin dinero- está llevando al país a la peor crisis de su historia, con una fenomenal e inédita combinación entre estancamiento e inflación. Por supuesto, que esto obligará al movimiento de masas a rebelarse, como siempre ocurrió en Argentina, donde la clase trabajadora saldó cuentas con gobiernos más duros que el actual.

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