Por Damián Quevedo
En un discurso, a través del cual simuló
diferenciarse de Milei, Cristina Fernández les habló directamente a los grandes
capitalistas, a quienes les dejó en claro que ella y el peronismo que lidera,
son los únicos capaces de garantizar el ajuste en el largo plazo. Más allá de
lo que quieran interpretar los progresistas, la ex presidenta marcó con
sinceridad sus acuerdos con el plan de Milei.
Desde
el escenario montado en el Polo Cultural y Deportivo Saldías, en las
inmediaciones del Barrio 31, advirtió que el país se encamina a “un décimo
default” como consecuencia del endeudamiento de la administración actual. CFK
analizó el resultado electoral en la Ciudad de Buenos Aires e invitó a repensar
al peronismo para recuperar a quienes hoy eligen no votar: “Estado eficiente” y
“actualización laboral” deben formar
parte de la nueva agenda[1].
Por si le faltara aclarar algo, la jefa de la banda justicialista sostuvo que se debe dejar de hablar de Estado “presente” para comenzar a hablar de Estado “eficiente”. Esta categoría no es un detalle más de su prédica, sino una línea rectora, a la que adhieren todos los políticos patronales, que significa trabajadores estatales y flexibilizar a los que tengan la “suerte” de seguir cumpliendo sus labores en este ámbito.
Cristina también les habló de forma
directa a los empresarios, cuando explicó la necesidad de implementar mecanismos
de “actualización laboral”, la gran batalla contra el movimiento obrero que no
pudo ganar Macri ni, hasta ahora, el mismísimo Javier Milei. CFK quiere
demostrarles a los dueños del país, que su partido puede garantizar la puesta
en marcha de la reforma laboral que estos reclaman. ¡No casualmente, las
anteriores fueron implementadas por gobiernos los peronistas de Menem y
Kirchner!
También hizo mención a la filmación del Eternauta, aseverando que las multinacionales, como Netflix, invierten si se les ofrece un buen negocio, similares a los que el kirchnerismo garantizó para varias multinacionales, como Chevron y la Barrick Gold. ¡Cristina Fernández de Kirchner, pretende lo mismo que Milei, aunque con otro “relato”, reducción del Estado, flexibilización laboral y patente libre para la depredación de los recursos!
Los trabajadores ya rompieron con el
peronismo, de allí la desesperación de los peronistas por tratar de recuperar la
influencia su liderazgo dentro de las filas obreras. La izquierda
revolucionaria debe hacer todo lo posible para que esta ruptura se consolide y no
haya vuelta atrás, agitando con audacia la necesidad de construir un nuevo
Argentinazo contra el ajuste y todas las variantes del mismo.

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