Desde hace varios años, todos los partidos y organizaciones populistas, desde el chavismo hasta el peronismo progre, vienen reivindicando el papel del bloque denominado BRICS. Este está conformado por Brasil, Rusia, China, India, Sudáfrica y otros países menores, que se han sumado para conformar una especie de mercado común “alternativo”.
Ciertos sectores del activismo progresista e incluso de la izquierda marxista, lo caracterizan como una continuación más radicalizada de los viejos “países no alineados”, a los que el peronismo adhería agitando las banderas de la “tercera posición” justicialista. El principal argumento de esta gente, en realidad el único, es que, a través de la incorporación a este bloque, muchos países podrían dejar de ser influidos por los yanquis.
Esta idea, parte de una vieja concepción anti marxista, que explicaba al imperialismo como la política agresiva del gobierno de tal o cual país. Lenin combatió este análisis, argumentando que el imperialismo es mucho más que eso, la expresión concreta de una fase del capitalismo, que, en su época de mayor desarrollo y agonía, adquiere una dinámica destructiva que va más allá de la voluntad de los Estados.
El imperialismo es el capitalismo en esa etapa de desarrollo en la que se establece el dominio de los monopolios y el capital financiero; en la que la exportación de capital ha adquirido una importancia pronunciada; en la que ha comenzado la división del mundo entre los trusts internacionales (asociaciones de capitales), en la que se ha completado la división de todos los territorios del globo entre las mayores potencias capitalistas[1].
En esta etapa, todas las grandes potencias capitalistas son imperialistas, porque su nivel de desarrollo las obliga a luchar para conquistar mercados, destruyendo a la competencia, depredando la naturaleza y súper explotando a los trabajadores. Esta fenomenal pelea inter imperialista, tiene una primera parte comercial, que, inevitablemente, da lugar a otra, en la que se desarrollan guerras directas, como las dos que explotaron en Europa durante el siglo pasado.
El BRICS es un espacio construido para fortalecer a una de las grandes fuerzas en disputa, China, que utiliza este espacio para avanzar contra Estados Unidos, La Unión Europea y Japón, con su aliado circunstancial, la Rusia de Vladimir Putin. Xi Xin Ping y sus secuaces utilizan al bloque para mostrarse como una potencia “benefactora” de los pueblos sojuzgados por los yanquis.
Los defensores de esta perspectiva, sostienen que China no tiene un historial guerrerista o agresivo y que no invadió países ni derrocó gobiernos. Este planteo es mentiroso, porque los chinos tienen manchadas sus manos de sangre, como lo demuestra su reciente apoyo al golpe militar de Myanmar. Pero, aunque fuera cierto el planteo de los defensores del "imperialismo bueno", es necesario tener en cuenta que China, como potencia emergente, todavía no cuenta con el mismo prontuario que sus antecesores, Estados Unidos, Inglaterra, Japón y compañía.
El Partido Comunista de Xi Xin Ping, que en China gobierna imponiendo políticas dictatoriales y oprime pueblos enteros, como los Uigures, hace lo mismo que Trump en Estados Unidos: impulsa la colonización o recolonización del resto del mundo, para hacer lo que hacen todas las potencias: saquear riquezas e imponer regímenes de súper explotación obrera similares a los que rigen en las principales ciudades industriales chinas.
Hace casi dos siglos, Marx, en el manifiesto del partido comunista, señaló que; “El bajo precio de sus mercancías es la artillería pesada con la que derrumba todas las murallas de China”. Hoy es el imperialismo chino el que con mercancías baratas y capital financiero derriba todas las murallas o las políticas proteccionistas como sucedió con los aranceles de Trump.
Es
por eso que los mercados paralelos o que “excluyen” a EEUU, no pueden ser
progresivos ni beneficiosos para los trabajadores y los pueblos oprimidos, aunque
sí lo son para las potencias que los controlan. Veamos en concreto, el papel de China en los
BRICS y la división del trabajo entre los países miembros.
En Abril 2025, las
principales exportaciones de Brasil a China fueron Soja ($4,16MM), Petróleo crudo ($1,6MM), y Mineral de hierro ($1,34MM). En el mismo
mes, las principales importaciones realizadas por Brasil desde China fueron Coches ($215M), Dispositivos semiconductores ($180M), y Teléfono ($174M)[2].
Igual que el imperio británico con sus colonias, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, China condena a los países menos desarrollados a consolidarse como simples productores de materias primas baratas y compradores de los productos industrializados de las metrópolis. Los imperialistas chinos hacen esto, hasta ahora, sin disparar muchos misiles, mediante préstamos de capital y grandes inversiones en la infraestructura para agilizar el saqueo de los comodities.
Sudáfrica, uno de los socios fundadores del BRICS, a pesar de que, en la región que ocupa, tiene una posición dominante con respecto a otras economías menores, está sufriendo las consecuencias negativas de su adhesión al bloque, ya que no sólo crece el desnivel de su balanza comercial con respecto a China sino que cada vez más depende de los préstamos asiáticos.
Sudáfrica vendió a China bienes por un valor de alrededor de
12.500 millones de dólares en 2023, según muestran las cifras de la base de
datos de la ONU Comtrade, pero importó productos chinos por un valor de poco
menos de 25.000 millones de dólares… también está buscando el respaldo de
Beijing para ayudarla a superar más de una década de estancamiento económico
mediante la construcción de su infraestructura[3].
Ya señalamos en varios
artículos y programas, las condiciones leoninas de los préstamos chinos, como
en el caso de Sri Lanka, país que terminó perdiendo su puerto a
manos del gobierno del PCCh, sin sufrir bombardeos ni invasión de tropas
extranjeras. ¡En todo el período durante el cual Inglaterra oprimió a nuestro
país, tampoco lo hizo a través de intervenciones militares, sin
embargo, a ningún antiimperialista más o menos consecuente se le ocurrió dejar
de agitar la necesidad de expulsar a los piratas!
Los revolucionarios y las revolucionarias, si realmente luchamos por la liberación nacional y social, debemos señalar con claridad a los enemigos del pueblo y convocar a las masas a romper todas las cadenas de la dependencia. No existen, ni pueden existir, potencias capitalistas buenas, porque la esencia misma del capitalismo imperialista es la depredación de los recursos humanos y naturales.

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