El gobierno camina inexorablemente hacia una nueva crisis de deuda


Por Damián Quevedo

El gobierno viene llevando adelante una bicicleta financiera que está a punto de pincharse. En ese sentido, la toma de deuda tan celebrada por Caputo no hará ninguna diferencia, ya que continúa existiendo y profundizándose el problema de los problemas: la inexistencia de un mecanismo genuino y eficaz de obtención de dólares “frescos”, que sirva para cumplir los acuerdos con el FMI y mantener en funcionamiento el aparato productivo nacional. 

No hay ingresos desde ningún sector de la industria y, el otro recurso mediante el cual el Estado consigue ingresar dólares, que es el crédito internacional, se está agotando, debido al tremendo endeudamiento nacional, en el marco de un proceso recesivo que lo perjudica aún más. 

Tras la significativa inyección de dólares al sistema que significó el blanqueo de capitales, el crédito en moneda extranjera se convirtió en uno de los pilares de la acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin embargo, diversos analistas advierten que esta opción podría agotarse en los próximos meses y dejar a la autoridad monetaria sin una de las principales canillas para acumular divisas en sus arcas. Fuentes del mercado estimaron que el 90% de las compras del BCRA en los últimos seis meses se explican por los préstamos en dólares[1]. 

El BCRA sufrió, durante el corto período que lleva el gobierno, la mayor pérdida de reservas en años. Las reservas internacionales brutas bajaron otros USD 24 millones, a USD 26.222 millones, el stock más bajo desde el 30 de enero de 2024, prácticamente 14 meses atrás[2]. Esto implica que en poco tiempo el gobierno no tendrá dólares suficientes para contener el tipo de cambio. 

Hasta ahora, Milei venía manteniendo planchado al dólar a través de un flujo constante de billetes verdes, con los que inundaba el mercado. Cuando esto sea insostenible, la situación va para ese lado, la suba de la moneda yanqui disparará la inflación y también hará imposible para la administración libertaria el pago de los vencimientos de deuda, con lo cual el plan de Milei puede terminar en un default en medio de otra estanflación, que es el peor de los escenarios, porque combina inflación con recesión. 

Este no es el único panorama posible, pero sí el más probable. Sin embargo, cualquiera sea el devenir de la economía argentina, los trabajadores continuarán siendo la variante del ajuste. Para terminar con esta realidad, será necesario darle continuidad al paro de la CGT, con un plan de lucha que la burocracia no quiere ni está en condiciones de hacer. 

Hoy, más que nunca, hace falta construir un centro coordinador de la resistencia, que tome en sus manos esta tarea, discuta y resuelva democráticamente un programa obrero alternativo y prepare desde abajo el nuevo Argentinazo que reclaman las actuales circunstancias.Perfil 12/03/2025

[2] Infobae 27/03/2025

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