Dánica, preparar la resistencia contra el cierre

Imagen: trabajadores de Dánica, ayer en la sede del Ministerio de Trabajo de La Plata

Por Dalton Noyola

El grupo Beltrán vuelve a la carga contra los trabajadores de Dánica, a través de un proceso de vaciamiento de su planta en Llavallol, en vías de un posible cierre que dejaría a cerca de 200 familias en la calle.

En ese sentido, el SOEIA (Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria del Aceite) denunció, junto con la comisión interna, la política empresarial de retiros voluntarios, la interrupción de compras de insumos y el vaciamiento de las cámaras. Desde hace seis meses la empresa vienen derivando la producción de margarina a sus plantas de Córdoba y, en las próximas horas, vaciaría los tanques de amoníaco.

El grupo Beltrán concurrió a la última reunión en el ministerio -La Plata- para ratificar su decisión de cerrar el establecimiento, que funciona desde 1939. Mientras se prepara la próxima audiencia, que tendrá lugar el 28 de noviembre, 17 trabajadores aceptaron el plan de retiros voluntarios, 9 de los cuales corresponden a puestos críticos de la fábrica. 

Beltrán es un enorme grupo empresarial, que tiene la mayor cantidad de cabezas de ganado del país y establecimientos dedicados a la elaboración de sebo líquido y harina de carne, como el que se ubica en los terrenos y edificios que correspondían a la ex Nidera, en Valentín Alsina, Lanús. También es una de las principales elaboradoras de margarinas y levaduras.

No es la primera vez que este grupo se vale de maniobras extorsivas para avanzar sobre los derechos obreros. Hace varios años que está tratando de cambiar el convenio colectivo, de manera de encuadrar a los trabajadores aceiteros en la paritaria alimenticia. Por esa razón, luego de amenazar con el cierre, la patronal impuso una caída importante del salario y pautas de flexibilización y precarización laboral en la planta de San Luis.

En 2019, los trabajadores de Dánica tuvieron que enfrentar un lockout patronal, cuando venían de reclamar mejoras en las condiciones de salud en el marco de la cuarentena. Para eso acamparon en las puertas, y, después de semanas de conflicto, Kicillof y el ex intendente Insaurralde, en vez de sancionar a la empresa, la terminaron beneficiando con créditos y una “ayuda” para garantizar el pago de los salarios.

El grupo Beltrán no tiene ninguna crisis que justifique este tipo de amenazas, ya que está consiguiendo grandes ganancias y, en el marco de ese crecimiento, decidió ampliar la planta en Valentín Alsina, a la que está trasladando personal jerárquico de la sede de Llavallol.

Allí, frente al Riachuelo, los empresarios construyeron una nave productiva, con la que podrían llegar a producir los productos de Dánica, aprovechando el gran número de operarios tercerizados bajo el convenio de la carne, que es mucho más bajo que el que el alimenticio y aceitero, que les correspondería de acuerdo a las tareas que realizan.

La patronal lanzó alega que no existe otra alternativa que la del cierre, a través el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que establece “que la responsabilidad indemnizatoria por despido puede verse limitada en caso de fuerza mayor, falta de trabajo o disminución de trabajo”. ¡El grupo Beltrán no solo pretenden cerrar, sino pagar la mitad de las indemnizaciones!

Para enfrentar semejante ataque, hay que resistir con todas las herramientas de lucha que tiene, a lo largo de su historia, el gremio aceitero, que viene de protagonizar importantes batallas contra el gobierno de Milei, con asambleas, piquetes, huelga, paralización total de los puertos de Rosario y movilizaciones. El sindicato debe ponerse al frente de esta lucha por la defensa de los puestos de trabajo y el convenio.  

No hay que dejar de presionar al gobierno provincial y municipal, ni abandonar la vía judicial, pero sin elegir a Kicillof y el ministerio de trabajo de la provincia como las únicas alternativas para resolver el conflicto, ya que esto podría conducir a un callejón sin salida.

Para ganar, es necesario recoger la enorme tradición de lucha y combatividad de los obreros aceiteros y rodear de solidaridad el conflicto, asumiendo que, si ganan los compañeros de Dánica, ganarán todos los trabajadores que resisten los ataques patronales. Para eso, desde Dánica y el gremio, habría que convocar a toda la comunidad de Lomas de Zamora y la zona sur, a solidarizarse activamente.

Desde Convergencia Socialista hemos acompañado todos los procesos de lucha de los trabajadores aceiteros y nos volvemos a poner a disposición, de manera de colaborar con las tareas de difusión y coordinación de esta lucha, que, a pesar de todas las dificultades que deberá enfrentar, se puede ganar.  

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