¿Mirtha Luxemburgo? La "radicalización" de Mirtha Legrand y otros en la entrega de los premios Martín Fierro
Por Ernesto Buenaventura
La entrega de los tradicionales premios “Martín Fierro” fue
una caja de resonancia de los acontecimientos políticos del país. Por eso,
buena parte de los y las artistas que recibieron la estatuilla aprovecharon el
momento en el que subieron a recibirla, para criticar los ataques del
gobierno contra todas las manifestaciones artísticas.
Norman Briski fue uno de los más a fondo fue con sus críticas, ya que,
no solo defendió al cine nacional y atacó el plan de ajuste libertario, sino que, además, se solidarizó con el pueblo palestino. Sus palabras
fueron aplaudidas de pie por la mayoría de la concurrencia. También nombró
al pasar a "la batalla de Argelia" e hizo referencia a Gaza:
"Jamás será vencido". (Clarín, 22 de octubre)
Sin embargo, el discurso más impactante, debido a su
ubicación dentro del "estrellato" artístico, fue el de Mirtha Legrand, que
convocó a defender el INCAA -instituto estatal del cine- que Milei
quiere destruir. “¡Por favor, no
cierren el INCAA!”, comenzó diciendo la estrella de la televisión. “Es lo
primero que se me ocurre, por favor no cierren el INCA”, pidió, tomada de la
mano de Luis Ventura, presidente de APTRA.
Si hay gente que de pronto recibió un crédito y no
devolvió el dinero que correspondía, bueno, esa queda fuera. A esa gente no le
damos más nada. Pero no se puede cerrar el INCAA porque el cine
argentino es el cine más importante de habla hispana. Así que lo tenemos
que mantener los argentinos. Hagamos fuerza y esto va a continuar… (Clarín,
22 de octubre)
La “radicalización” discursiva de Mirtha, que nunca ocultó sus
simpatías por la derecha más tradicional, se debe, no a cuestiones ideológicas, sino al cambio que se
está produciendo en la sociedad, donde millones que votaron a Milei ya están cuestionado sus políticas, luego de largos meses de esperar con paciencia algún “cambio” positivo o un verdadero combate contra la “casta”.
Mirtha Legrand, que tiene un gran olfato político, se dio cuenta
de esta realidad e intenta adaptarse, ya que su programa vende porque
se sostiene en una audiencia multitudinaria, que está integrada por una enorme cantidad de vecinos y vecinas de los barrios más humildes.
La entrega de los premios anuales del espectáculo se terminó convirtiendo en un
fenomenal test, una encuesta fidedigna del ánimo obrero y popular, un dato que la izquierda y los
sectores realmente combativos deberían tomar en cuenta para no quedar por detrás de los discursos de Norman
Briski o Mirtha Legrand.
La izquierda tiene que jugarse a construir la nueva dirección
política y sindical que reclaman las actuales
circunstancias, una conducción democrática y combativa que termine de enterrar
al cadáver maloliente del peronismo y se ponga al frente de la resistencia obrera, para
organizar la Huelga General Activa que debe terminar con el ajuste y los
ajustadores.

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