Milei en la ONU, más aislado que nunca y sin dólares


Por Damián Quevedo

El presidente Javier Milei dio su primer discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde acusó a la organización internacional de buscar ''imponer una agenda ideológica'' a los países que la integran, y de cometer delitos de lesa humanidad durante el período de la pandemia.

En el marco del debate general de la 79ª edición del evento anual de la ONU, aseguró que está integrada por "burócratas internacionales" y, "aunque bienintencionada en sus metas, no es otra que un programa de gobierno supranacional de corte socialista”.

De esa manera, JM insiste en posicionarse como referente de una extrema derecha que no hace pie en ninguna parte. Para eso, aunque se alinea discursivamente con algunas posturas de Donald Trump -como la negación del cambio climático- no sostiene los lineamientos centrales de las grandes potencias, que están resumidos en la denominada Agenda 2030 y el llamado Pacto para el Futuro.

El PPF, que se basa en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por la ONU en 2015, ha sido respaldado por 143 países en la Asamblea General de las Naciones Unidas, entre los que se encuentran Estados Unidos, Alemania, Uruguay, Israel, Irlanda, España, Australia, Chile, Brasil, Paraguay, Ecuador e Italia, entre otros.

Las crisis profundas, como la que hoy atravesamos, dan lugar al surgimiento de fenómenos inusuales y personajes como Milei o Trump, justamente porque en estos periodos desaparecen las condiciones que permiten el desenvolvimiento “normal”, tanto de la economía como de todo aquello que conforma la superestructura política.

Milei sigue perdido, porque su objetivo más importante, que es el de conseguir algún dólar para la alicaída economía nacional, no pudo ser cumplido, a pesar de que logró una nueva foto con su ídolo, Elon Musk, que le volvió a prometer que estaba dispuesto a “analizar la posibilidad de invertir en Argentina”.

Su alineamiento incondicional con el Estado de Israel y EEUU -particularmente con Benjamin Netanyahu y Donald Trump- es una decisión política que desubica al Estado argentino en cuanto a su relación con los dueños del mundo, debido al aislamiento cada vez más grande del Estado sionista y la posibilidad de que el rubio magnate yanqui no triunfe en las próximas elecciones.

Luego de la asamblea de la ONU, los jefes de las grandes potencias, que venían desconfiando de la capacidad de Milei de garantizar la gobernabilidad para el ajuste, dudan aún más del libertario, que, debido a estas actitudes “ultras”. Por eso, aunque el presidente argentino vuelva a viajar cien veces más para hablar con el FMI o con el presidente yanqui, seguirá regresando con las manos vacías de dólares.

En ese marco poco feliz para la gestión libertaria, que incluye una nueva y peligrosa profundización de las luchas internas en La Libertad Avanza y un brusco descenso de la imagen presidencial, empieza a levantar cabeza el enemigo más furibundo del régimen, la clase trabajadora, un “monstruo” acostumbrado a derrotar gobiernos de distintos colores.    

Volver a página principal 

Comentarios