Por Damián Quevedo
En los próximos días, el gobierno deberá afrontar un
panorama más que complicado en la cámara de diputados, en un marco en el cual, su
principal negociador, el ex kirchnerista Guillermo Francos, está de licencia
por una situación de stress, provocada -según explicaron algunos medios ligados
al oficialismo- por una discusión entre él y el “monje negro” de Milei,
Santiago Caputo.
Francos es, hoy por hoy, el único funcionario gubernamental
que tiene llegada a los caudillos provinciales. Esto significa, que su ausencia
complicará las posibilidades de que el gobierno consiga votaciones favorables en
una semana en la que se definirán puntos cruciales de la gestión. ¡Si Milei y
los suyos no son capaces de ceder y articular con un número razonable de diputados,
podrían sufrir una nueva derrota!
En el Senado el panorama también es muy complicado para la
Casa Rosada, ya que allí la oposición cuenta con mayoría para convertir en ley
el proyecto de financiamiento educativo que están impulsando desde el
radicalismo. Si el presidente cumple con su promesa de vetar, en cuanto a vetar
la iniciativa, su decisión podría provocar una nueva reacción del movimiento
universitario, que, meses atrás, se movilizó de manera multitudinaria.
Además de forzar un nuevo veto presidencial, el Senado se
prepara para dar lugar a un acontecimiento histórico: el primer rechazo de
ambas Cámaras a un DNU, el que otorga $100.000 millones en concepto de gastos reservados
para la SIDE, que ya fue votado en contra en la Cámara de Diputados, una
votación que incluyó a los legisladores macristas del PRO.
Para colmo de males, esta nueva amenaza de rechazo a las
decisiones del ejecutivo, se produce en medio de una explosión de discusiones
internas, amenazas, escraches y expulsiones en el interior del partido
oficialista, la Libertad Avanza. LLA se parece cada vez más a una “bolsa de
gatos” -libertarios- que, lejos de ayudar a Milei en su gestión, lo debilita y aísla
de manera constante y sistemática.
Queda cada vez más claro, que, desde que se hizo cargo del
bastón presidencial, Milei necesita el apoyo de Macri para contar con cierto
equilibrio de fuerzas en ambas cámaras. Sin embargo, la posibilidad de que se
consolide este vínculo, está íntimamente atado a la discusión de cargos
ejecutivos, para la actual coyuntura, y candidaturas expectantes para las
elecciones de medio término de 2025, algo que, desde el gobierno, retacean,
porque pretenden aprovechar la gestión para construir la mayoría que no tienen.
Un aspecto nuevo de la realidad nacional, es el incipiente
cambio en el estado de ánimo del movimiento de masas. Las últimas encuestas reflejan
la existencia de un aumento de la impopularidad del gobierno dentro de los
sectores más empobrecidos que lo votaron. Las peleas entre los de arriba no
harán más que incrementar esta tendencia, que, en la medida en que se
consolide, generará lo que más temen los dueños del poder: grandes huelgas,
marchas, piquetes y rebeliones.

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