La justicia rechazó procesamiento contra el líder de los pilotos, Pablo Biró, una nueva derrota del gobierno libertario


Por Damián Quevedo

El presidente argentino Javier Milei volvió con las manos vacías de su viaje a los Estados Unidos, situación que demuestra la desconfianza que le tienen los grandes capitalistas yanquis, que se han dado cuenta de que el libertario no puede, por lo menos hasta ahora, garantiza la aplicación de las políticas de ajuste que prometió.

Al aterrizar en Ezeiza se encontró con una situación crítica y dos importantes reveses con el poder judicial. El mismo día en que la comisión específica de la cámara de diputados comenzó a debatir los proyectos de privatización de Aerolíneas Argentinas, la justicia desestimó la denuncia presentada por Patricia Bullrich contra el líder de los pilotos, Pablo Biró.

Esto es un problema para el gobierno, que pretendía valerse de los “privilegios” laborales de los pilotos para avanzar con la destrucción de la línea de bandera. En ese marco, y para sumarle problemas al gobierno, la Justicia Federal de La Plata hizo lugar a una medida cautelar que frenó la posibilidad de comenzar el proceso de privatización del Banco Nación.

Estas son dos batallas cruciales para Milei, que necesita mostrarles a los capitalistas -con este tipo de medidas- que es capaz de poner orden, algo que le resultará más que difícil, ya que no logra hacer pie en dos de las instituciones más importantes del régimen, el parlamento y la justicia. Los gobiernos anteriores tuvieron cierta estabilidad, porque consiguieron acuerdos parlamentarios y jueces permeables a sus deseos.

Ahora el gobierno deberá enfrentarse con una nueva marcha universitaria, que, a diferencia de la anterior, contará con un paro nacional docente decretado por CTERA. Más allá del resultado concreto de la movilización, esta acción podría llegar a convertirse en el inicio de un nuevo en las luchas contra el ajuste, un proceso que está gestándose en los lugares de trabajo y las barriadas obreras y populares, debido al deterioro constante de las condiciones de vida.

El ataque a los trabajadores aeronáuticos fue un ensayo en el sentido de avanzar hacia la judicialización de los conflictos gremiales y de alinear, para ese objetivo, al poder judicial junto al gobierno. Sin embargo, los jueces le dejaron en claro a Milei, que, más allá de que trabajen como agentes del capitalismo, no están dispuestos a ir tan a fondo, porque saben que la clase obrera, cuando se despierte, irá por todo, incluso por sus sillones.

Las luchas, contra la privatización de Aerolíneas y por el presupuesto universitario, son, hoy por hoy, dos combates fundamentales entre los de arriba y los de abajo. La izquierda y los sectores combativos deben apoyarlas y ayudar a que triunfen.

Volver a página principal

Comentarios