Por Juan Giglio
Milei habló esta noche, en un acto muy pequeño, donde
participaron no más de 5000 personas, llevadas en decenas de micros pagados
por La Libertad Avanza. En ese marco, luego de insultar a diestra y siniestra,
el presidente afirmó que, gracias a su gestión, los salarios y las jubilaciones,
lejos de haber bajado, aumentaron.
Esta no fue la única mentira libertaria, ya que Milei, sin
ponerse colorado, afirmó que los niveles de pobreza están disminuyendo, una
definición que contradice las cifras emitidas por el INDEC, que muestran un
aumento exorbitante de la cantidad de pobres desde que comenzó a funcionar su
gobierno.
El oficialismo quiso montar gran show popular para contrarrestar
los golpes que está recibiendo a nivel parlamentario, la negativa del FMI a girarle
los dólares -que necesita para financiar el pago de la deuda- y la pérdida sistemática
de popularidad. ¡Sin embargo, le salió el tiro por la culata, ya que el acto
fue una demostración patética de debilidad!
Fue así, por la escasa concurrencia y el contenido falaz de los
discursos. Las mentiras se le volverán en contra al gobierno -como un boomerang- porque la
clase trabajadora y el pueblo, que están hartos de los aumentos de precios, las
rebajas salariales, la pérdida de conquistas y puestos de trabajo, las tomarán como una verdadera provocación.
Con este acto y el asado de festejo al veto jubilatorio, el gobierno no ha hecho más que echarle leña al fuego de la bronca, que es el combustible de la rebelión, que más temprano que tarde saldará cuentas con el ajuste y los ajustadores de turno. La izquierda debe alentar esta perspectiva, jugándose a liderarla, a nivel político y sindical.

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