Discurso libertario en el Congreso: otra muestra más de la debilidad del presidente y del conjunto del régimen
Por Claudio Colombo
Javier Milei fue al Congreso con la intención de montar un
show político que le permitiera recuperar el terreno que su gobierno viene
perdiendo, debido a la incapacidad de resolver las más mínimas cuestiones, el incremento de la deuda pública y la pérdida de apoyo popular por los constantes y sistemáticos
aumentos de los precios y las tarifas. En ese contexto, el presidente intentó mostrarse
frente a los dueños del país, los grandes empresarios nacionales e internacionales, como garante de la gobernabilidad
que necesitan para sostener sus negocios.
Milei les prometió seguir “achicando el gasto del
Estado” y defender la política de “déficit cero”, que, en los hechos significa profundizar la rebaja de los salarios y las jubilaciones de millones de laburantes. Por eso,
una de los párrafos más importantes de su discurso fue el que le dedicó a la
reivindicación y justificación del veto a la movilidad jubilatoria y, apenas lo
firme, al aumento del presupuesto universitario.
Milei “embretó” a los gobernadores, a quienes les reclamó que apliquen un ajuste aún más duro que el actual -con un recorte de unos 60 mil millones de dólares- y volvió a calificar de “ratas miserables” a los legisladores de la oposición. Como tiene poco para ofrecer a los y las de abajo, volvió a utilizar el recurso de la polarización con los dirigentes más odiados por la mayoría de la población, Cristina y los suyos. “Ustedes pueden abstenerse porque suman con dificultad", dijo Milei, en el punto más álgido en cuanto insultos de la noche y ya lanzado a polarizar con el peronismo. El "ustedes" estaba dirigido al bloque de Unión por la Patria…” (Página 12, 16 de setiembre)
Milei hizo todo esto sin prácticamente hablar del tema por el que fue al Congreso, el presupuesto, ya que en ninguna parte de su discurso explicó de dónde saldrán los recursos que necesitará el Estado para abonar los próximos vencimientos de la deuda externa o para mantener en funcionamiento lo que quede en pie de la educación, la salud y otros servicios estatales.
El discurso presidencial fue, en los hechos, un llamado a
los jefes de las grandes potencias y monopolios que dominan el país, para que lo
sigan apoyando y le larguen los dólares que retacean. A estos sectores, que no le tienen demasiada -porque saben de su debilidad y de la del conjunto
del régimen- les prometió, casi de manera mística, que será capaz de ir a fondo con la “motosierra”.
Milei poco podrá hacer para garantizar la continuidad y profundización de sus políticas, ya que no cuenta con una situación económica y política favorable. La crisis económica internacional y la guerra comercial entre las grandes potencias no le otorgan prácticamente ningún margen para que despegue. Sin embargo, la amenaza más importante para su gestión es el aumento de la bronca obrera y popular, que tiende a radicalizarse y transformarse en rebelión, como ha sucedido muchas veces en este país, que cuenta con un movimiento de masas acostumbrado a echar presidentes.

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