No existe ninguna posibilidad de resolver el déficit previsional sin conquistar una segunda y definitiva independencia nacional


Por Claudio Colombo

Todos los gobiernos capitalistas, este y los anteriores, aplicaron y continúan aplicando una política destinada a saquear las cajas previsionales y rebajar al mínimo jubilaciones y pensiones, ya que, para la burguesía, estas son un “gasto”, debido al cual el Estado se vuelve “deficitario”.

Para avanzar en ese sentido, los y las de arriba se valen del impuesto inflacionario, que destruye el poder adquisitivo de los salarios y haberes previsionales: Los haberes previsionales sin compensación de bonos bajaron 5% real en 2014; 3%, en 2017; 13% en 2018; 2% en 2019; 1% en 2020; 11% en 2022 y 32% en 2023. (Fuente IERAL, publicado en Ámbito, 2 de abril 2024)

Esta situación se agravó aún más, por la destrucción de puestos de trabajo registrados, ya que de ahí provienen los fondos que debe tener el sistema para abonar las jubilaciones, que no alcanzan, por la combinación mortal que produjo el vaciamiento de las cajas, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores bajo convenio y la disminución enorme de la plantilla laboral.

Este déficit aumentó considerablemente, debido a la implementación de diferentes moratorias, para alcanzar a amplios sectores de la clase obrera que, por distintas razones, no han podido aportar a las cajas en tiempo y forma. Para cubrir los pagos, todos los gobiernos han tenido que recurrir a los aportes del Tesoro, que, para financia este agujero fiscal emitiendo los bonos que agigantaron la fenomenal e impagable deuda.

Según los datos de la ANSES, en marzo último había una relación de 1,8 trabajadores por cada persona que cobra un haber previsional: se registraron 10,5 millones de aportantes al sistema (es decir, trabajadores a quienes se le efectúa un descuento previsional) y 5,6 millones de jubilados y pensionados. Como se explica en esta nota, se considera que se deben tener 3 trabajadores activos por cada pasivo para que el sistema se autofinancie.

Esta merma en la relación entre el número de aportantes y los beneficiarios del sistema se agrava al considerar la calidad de los aportes: en los últimos años, la expansión del mercado laboral estuvo sostenida mayormente por la creación de puestos de trabajo precarizados, en los que las contribuciones son escasas (en el caso de que el trabajador pague el monotributo) o nulas (en el caso de los trabajadores informales). (Ignacio Apella, El sistema previsional argentino)

Para cubrir el déficit previsional, hay que dejar de pagar la deuda y romper con el imperialismo

Para aumentar las actuales jubilaciones y el número de aportantes, es necesario industrializar, con la puesta en marcha de un ambicioso Plan de Obras y Servicios, destinado a desarrollar la producción fabril en amplias regiones del país. Ninguno de los partidos capitalistas -oficialistas y opositores- está dispuesto a llevar adelante este avance productivo, porque todos, absolutamente todos, trabajan para las grandes potencias, que se benefician con el atraso de sus respectivas colonias o semicolonias.

Los dueños del mundo, Estados Unidos, la Unión Europea, China, Rusia, Japón y compañía, pretenden que nuestro país y el resto de los países del continente, se mantengan como simples productores de materias primas y compradores de la las mercancías que se fabrican en las grandes metrópolis o en las subsidiarias.

Por todo esto, no habrá manera de que se pongan en pie las miles de nuevas empresas que necesita Argentina, sin romper la dependencia con el imperialismo, como hicieron San Martín y Bolívar, que, junto al resto de los patriotas, entendieron que el desarrollo nacional estaba íntimamente ligado a la conquista de la independencia, que debe construirse a nivel continental.

La liberación nacional comenzará con el inicio de este necesario proceso, que incluye el desconocimiento de las deudas usurarias, que se pagaron ya varias veces, con el FMI y otras instituciones imperialistas. Con estos fondos y los que provendrán del cobro de impuestos progresivos a los grandes capitalistas, se podrá financiar el Plan de Reconstrucción del Aparato Productivo que reclaman las actuales circunstancias y un aumento significativo de todas las jubilaciones y pensiones.

La pelea por estos objetivos no puede quedar en mano de los burócratas sindicales, que son cómplices de los políticos patronales de la entrega del país a los saqueadores imperialistas. Tienen que ser las bases obreras -constituida por trabajadores activos y jubilados- las que tomen en sus manos el plan de lucha que acabe con las políticas de los representantes del capitalismo imperialista. La votación de las medidas correspondientes y de las compañeras y compañeros que harán las veces de representantes de las mayorías, debe realizarse en asambleas democráticas.

En estas asambleas se tendrán que discutir y votar las demandas insatisfechas de los jubilados y las jubiladas, comenzando por un aumento de emergencia de sus haberes, que duplique o triplique el valor de la canasta básica del adulto mayor y se reajuste mensualmente por el índice de la inflación.

A este reclamo elemental se le deben incorporar aquellos que están directamente relacionados a la defensa de la vida de los jubilados y las jubiladas, como la provisión gratuita de medicamentos y de amplias facilidades para alquilar, comprar otros insumos básicos, viajar, estudiar, participar en actividades recreativas y culturales, tomar vacaciones, etc.

Volver a página principal

Comentarios