Internas en el gobierno, una crisis de los de arriba que avanza junto con los niveles de pobreza y la bronca popular


Por Damián Quevedo

Esta semana se debatirán en el Senado dos temas importantes para Milei, la postulación del cuestionado juez Ariel Lijo para sumarse a la Corte Suprema y el manejo de los fondos reservados destinados al aparato de inteligencia. Ambas discusiones han generado conflictos, dentro y fuera del gobierno. 

La postulación del cuestionado juez federal Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema y el DNU por el que se destinaron 100.000 millones de pesos a la resucitada Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE) amenaza con tener más consecuencias que las que el Gobierno previó[1]. 

Estos asuntos reavivaron la interna entre el presidente y su vice, Victoria Villarruel, una pelea que viene desde hace tiempo y se agudizó a partir de las declaraciones de la Villarruel sobre Francia, que motivaron el posterior pedido de disculpas de la hermana del presidente, Karina Milei. 

A todo esto, hay que agregarle la repercusión negativa, dentro de La Libertad Avanza, que se generó a partir de las visitas de varios legisladores libertarios a la cárcel, para entrevistarse con un grupo de genocidas condenados a perpetua.  Estos chisporroteos internistas no serían tan dramáticas si el país no estuviera avanzando hacia el abismo, con una recesión mayúscula y otra crisis de deuda en el horizonte. 

Es que, para llevar adelante el durísimo ajuste que exigen los capitalistas, el ejecutivo necesita contar con un comando unificado, sobre todo cuando se trata de un gobierno en absoluta minoría parlamentaria y sin un fuerte partido nacional que lo sostenga. Estas discusiones son una expresión de la debilidad del presidente, que, para colmo de males, está perdiendo credibilidad dentro del pueblo que lo votó, tal como lo demuestras las últimas encuestas. 

Las cifras de estas ya no muestran un masivo apoyo a la gestión de Milei, quien ya no puede utilizar el modo “campaña” para contentar a las masas, sino que debe mostrar los resultados concretos que no existen. En ese marco, las movilizaciones que tuvieron lugar en Misiones y Corrientes, por distintas cuestiones, expresan la evolución real del estado de ánimo del conjunto.    

Los fraccionamientos en el gobierno y todos los partidos patronales, pueden llegar a convertirse en el factor decisivo, a la hora de acelerar la dinámica rebelde de una clase trabajadora acostumbrada, por su historia, a tumbar gobiernos. La izquierda revolucionaria, debe aprovechar estas circunstancias, para posicionarse como la única alternativa política capaz de sacar al país de la crisis.


[1] La Nación 19/08/2024

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