Caída del precio del litio y crecimiento de la burbuja financiera relacionada a la AI, dos problemas graves para la economía nacional

 

Por Damián Quevedo

La caída del precio del litio golpea las expectativas del gobierno nacional y las provincias mineras, que buscaban desacoplarse de la crisis mediante la extracción de esta materia prima, que es la estrella mundial de la industria electrónica. 

Los precios del litio sufrieron una fuerte caída a nivel internacional y hay preocupación en la industria minera nacional que trabaja en la extración. Actualmente, una tonelada de carbonato de litio equivalente (LCE) se cotiza a 10.483 dólares, menos de un tercio de lo que valía hace un año y muy lejos del pico de 80.909 dólares registrado en noviembre de 2022. 

De todas formas, varias empresas mineras decidieron ajustar sus proyectos en el país frente a una estabilización del mercado. De los 50 proyectos de litio activos en Argentina -solo cuatro están en producción y seis en construcción-, fueron impactados por la drástica reducción en el valor del litio[1]. 

En Argentina existen 60 proyectos de explotación de litio, pero solo hay tres en funcionamiento, que, además, están en pleno proceso de reducción y ajuste por la brutal caída del sector en el mercado, dentro del cual existe una sobre oferta de este comoditie. 

Este exceso está íntimamente ligado a la actual crisis de sobreproducción que golpea a la economía en general, ya que han sido muchos los capitales que se volcaron a la explotación del litio en un contexto afectado por el gran retroceso de la industria de los automóviles eléctricos, donde reside la mayor demanda de litio. 

El dato es que entre enero y marzo de 2024, la marca norteamericana Tesla produjo 433.371 unidades entre todos sus modelos, aunque principalmente Model 3 y Model Y. Sin embargo, las entregas fueron 386.810, lo que dejó un remanente de 46.561 autos parados en los playones de sus cinco fábricas distribuidas en Estados Unidos, Alemania y China[2]. 

También hay que tener en cuenta, que, en este marco, se ha producido otro retroceso importante para las expectativas de las grandes potencias y los monopolios que estos representan. Es el que se produjo por la sobreabundancia de inversiones en el área de la AI, Inteligencia Artificial, que, hasta ahora, constituía una de las grandes apuestas de la industria electrónica. 

En este sector se desarrolló una “burbuja”, que, como sucedió con la que creció en base a la industria inmobiliaria -en la crisis de 2008- podría estallar en los próximos meses, empujando al precipicio de la recesión a otras áreas productivas y financieras ligadas a este gran negocio. 

“Otro factor importante que desencadenó el último desplome del mercado de valores fue la burbuja de la IA. De hecho, el auge del mercado de valores estuvo impulsado casi exclusivamente por siete grandes empresas de redes sociales, tecnología y chips (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla). Han realizado enormes inversiones, pero aumentan las dudas de que esto pueda generar ganancias.” 

“El economista David Goldman informa que, por ejemplo, OpenAI está ganando 3.400 millones de dólares al año, pero perdiendo 5.000 millones en el mismo período. "Se requiere un acto de fe místico para igualar los insignificantes ingresos de los proveedores de LLM y el enorme gasto de capital necesario para apoyarlos". 

“Y el economista marxista Michael Roberts escribe: "Estas empresas han invertido miles de millones en su infraestructura de IA, pero los inversores ahora comenzaron a preguntarse sobre los retornos de esta inversión. La empresa inversora de capital, Elliot Management, dijo que la IA está ‘sobrevalorada y que muchas aplicaciones no están listas para su momento cumbre’ y que sus usos ‘nunca serán rentables, nunca funcionarán bien, consumirán demasiada energía o resultarán poco fiables’.” 

“De hecho, las encuestas muestran que, hasta ahora, solo el 5% de las empresas están utilizando IA en sus operaciones, lo que sugiere un crecimiento limitado, o al menos lento". La burbuja de las grandes tecnológicas también está causada por un gigantesco programa de subsidios capitalistas de estado. Por ejemplo, en marzo, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció 8.500 millones de dólares en subvenciones y 11.000 millones de dólares en préstamos para Intel, lo que la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo, describió como "un paso enorme para asegurar el liderazgo de Estados Unidos en la fabricación para el siglo XXI".   

“Lo más importante es que el desplome del mercado de valores ha sido causado por la creciente dicotomía entre el auge financiero y el estancamiento continuo de la economía real. Como la CCRI explicó en varios documentos, la economía mundial capitalista ha entrado en un período de estancamiento y declive con la Gran Recesión de 2008/2009, una tendencia que empeoró con la Gran Depresión de 2019/2020.” 

“Como se puede ver los gráficos de nuestro documento, la producción industrial, el núcleo de la creación de valor capitalista, se está estancando a nivel mundial y disminuyendo en la mayoría de las economías imperialistas occidentales. El año pasado se evitó una caída masiva solo porque la economía de China creció más fuerte que el resto, aunque también por debajo de su nivel histórico.” (Documento de análisis mundial de la CCRI, nuestra corriente internacional, agosto 2024) https://convergenciadecombate.blogspot.com/2024/08/tesis-de-la-ccri-sobre-perspectivas.html 

La esperanza de los partidos patronales en Argentina y de una fracción de la burguesía local en cuanto a disfrutar un nuevo ciclo de expansión arrastrado por esta materia prima -y demás comodities- se desmoronó debido a la caída de los precios internacionales del litio. Esta situación es aún peor para países como Argentina, cuya economía se sostiene en la producción primaria, sin contar con una poderosa industria, que amortigüe la crisis.   

Para resolver esa ecuación habrá que independizarse de las grandes potencias, que son las que boicotean cualquier posibilidad de desarrollo industrial. Los monopolios que estas representan pretenden que sus semicolonias se mantengan como productores de materias primas baratas y compradoras de los productos que fabrican en las grandes metrópolis y sus países subsidiarios.

Esto se podrá concretar solo a través de una revolución del único sector social capaz de imponer la Segunda Independencia Nacional, la clase obrera con una conducción revolucionaria a la cabeza. La izquierda debe jugarse a liderar este proceso -que para triunfar tendrá que desarrollarse a nivel continental- sin el que no existirá una verdadera recuperación del poder adquisitivo y las conquistas sociales del conjunto.  



[1] Ámbito financiero 25/08/2024

[2] Infobae 03/04/2024

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