Por Damián Quevedo
Luego del atentado a Donald Trump y el debate presidencial en EEUU, la carrera del magnate de la construcción hacia la Casa Blanca parecía estar limpia de obstáculos. Sin embargo, la salida de Biden, quien terminó bajándose de la candidatura a la reelección, complicó los planes del Partido Republicano.
El presidente Joe Biden decidió el domingo renunciar a la carrera por la reelección, tras los reiterados pedidos de los líderes demócratas para que reviese su postura. Si bien Kamala Harris, su actual vice presidenta, sería su reemplazante, lo cierto es que el partido deberá definir el proceso. La designación oficial del candidato presidencial ocurrirá en la convención que se iniciará el 9 de agosto en Chicago. Pero más allá de estos avatares, con Biden afuera, Trump parece mermar su poderío[1].
Este panorama no solo profundiza la crisis política en Estados Unidos, ya que es la primera vez que un candidato presidencial se baja a tan poco tiempo de los comicios, también complica la ya complicada situación económica de Argentina, donde Milei contaba con el triunfo de su “aliado”, Donald Trump.
Si este personaje, una vez llegado al poder, puede conseguir dólares para Milei y Caputo, sería una “tabla de salvación” -al menos momentánea- que le permita al gobierno libertario capear la crisis de deuda que atraviesa, ya que no cuenta con verdes para afrontar los próximos vencimientos.
El otro problema para Milei es el tiempo, porque las elecciones yanquis tendrán lugar recién en el mes de noviembre, un plazo demasiado largo para la situación política y económica de Argentina, donde puede producirse un default, una rebelión popular contra las políticas de ajuste del gobierno o la combinación de estos dos hechos.
Para los trabajadores y el pueblo no existen diferencias entre uno u otro candidato presidencial estadounidense, porque, quien triunfe, continuará impulsando la misma política de sus antecesores: tratar a nuestro país como una semicolonia, en la cual, los monopolios extractivistas y financieros, saquean sus recursos y súper explotan a la clase obrera.

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