Milei comenzó a implementar un cogobierno con el peronismo, que cuenta con el apoyo de la burocracia sindical peronista
Por Juan Giglio
La ley Bases, que es el conjunto de normativas que el gobierno pretende para poner implementar su Plan Motosierra, fue votada gracias la
oposición patronal, especialmente peronista. El PJ proveyó los votos que necesitaba
Milei para su aprobación y la conducción cegetista colaboró con lo suyo, ya
que no paró el país ni movilizó masivamente hacia el
Congreso.
Los sectores más “dialoguistas” de la CGT no se asomaron a la Plaza de los Dos Congresos, mientras que los “combativos” -liderados por Pablo Moyano- se pararon varias cuadras antes de llegar a
la concentración. Ahí, el dirigente camionero, junto a otros secuaces que lo
acompañaron, retrocedió de manera humillante, cuando la policía le ordenó desconcentrar.
Los peronistas maniobraron, como suelen hacerlo, para conseguir diferentes concesiones por parte del gobierno. Los gobernadores del
norte minero obtuvieron la promesa de que participar en el negocio del litio con Elon Musk y recibir fondos provenientes de la restitución del impuesto a la cuarta categoría salarial, que todos coinciden en restituir.
Alrededor de mediodía Milei recibirá a Carlos Sadir,
Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, respectivamente… los mandatarios del
norte del país son quienes más vienen reclamando por la restitución de la
cuarta categoría de Ganancias, que el Gobierno junto a los bloques dialoguistas
buscarán reponer en la Ley tras el revés en ese punto en Senado, además de
Bienes Personales. (La Nación, 20 de junio)
Milei se asegura las Bases y el litio para su amigo
magnate Elon Musk. En una actividad muy poco frecuente, el presidente recibió
en primera persona a los mandatarios de la mesa del litio y sumó a Tucumán.
Pidió apoyo para la ley de leyes que iniciará una semana clave en Diputados.
También preguntó por el litio y habló de su amigo magnate. (Página 12, 21
de junio)
En ese marco, los burócratas sindicales de los grandes gremios negociaron parte de la ley, para que esta no incluya ciertos artículos que los perjudican, junto con la posibilidad de aumentar la recaudación de las obras sociales que manejan, en desmedro de las más pequeñas.
El Gobierno, a través de la Superintendencia de Servicios
de Salud, modificó ayer la fórmula con la que se asignan subsidios
automáticamente a las obras sociales. ¿La razón? Ir contra las cajas de los
sindicatos que operan, según las indagaciones que realizó el área en los
últimos meses, como “sellos de goma” para percibir fondos y nunca rendirlos.
Según fuentes oficiales, son 84 obras sociales a las que se les recortó una
porción del dinero que tenían que recibir este mes. La contracara de esta
decisión, es que por ello se ven beneficiadas otras prestadoras médicas como
Camioneros, Uocra, Sanidad y Petroleros.
La otra consecuencia del recorte es que las obras
sociales con más afiliados, como Camioneros, Sanidad, Petroleros, Uocra, entre
otras, recibirán más subsidios por mes. Por ejemplo, el gremio de los Moyano
pasará de cobrar originalmente $152.774.450 a $172.062.894, un 12% más, y la
que dirige Gerardo Martínez, $503.647.887,01 a $610.654.690,97, un 21%
adicional. (La Nación, 20 de junio)
Con estos ejemplos, a los que se les podrían sumar otros,
como la participación de cientos de ex funcionarios kirchneristas en el
gobierno libertario -con Scioli y Francos a la cabeza- se podría hablar de un co-gobierno. El PJ, por acción u omisión, está garantizando la aplicación del ajuste
libertario, demostrando que es el verdadero “partido
del orden” argentino.
La izquierda revolucionaria debe trazar todo
tipo de rayas con esta gente, única manera de aparecer como una auténtica alternativa en el campo sindical y político. Para eso, una de las primeras tareas que debe emprender, es romper con el seguidismo a la burocracia sindical y sus “cuerpos
orgánicos”, política que, lamentablemente, mantiene la mayoría de las organizaciones que se reclaman socialistas, especialmente aquellas que integran el FITu.
Se avecinan grandes
rebeliones obreras y populares contra el ajuste y los ajustadores. Momentos en
los cuales, la clase trabajadora, que ya rompió con el peronismo, acabará violentamente con las ilusiones en el actual gobierno y saldrá a buscar una
salida realmente distinta, que solo la izquierda está en condiciones de ofrecerle, si es que se
ubica a la altura de las circunstancias.

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