Aniversario del Cordobazo y la necesidad de otro Argentinazo

Por Ernesto Buenaventura

Hoy se cumple un nuevo aniversario del enorme Cordobazo -29 de mayo de 1969- en medio de una situación política y social que empuja a las masas hacia una nueva rebelión, que cuando explote se apoyará en las enseñanzas de esta gesta obrera y de otras que sucedieron en los últimos años, como el Argentinazo de 2001. Para eso, desde la izquierda y los sectores combativos debemos impulsar la construcción de un Centro Coordinador de las Luchas -o Asamblea Nacional de Trabajadores- que dinamite los "cuerpos orgánicos" sindicales, que actúan como dique de contención de la combatividad obrera y popular. 

¡En ese sentido, existe una amplia experiencia, que comenzó en la época de la resistencia contra la Libertadora, avanzó de la mano del Cordobazo y pegó un salto de calidad con las coordinadoras de la década del 70! Ese proceso, con el que empalmaron la Coordinadora Ferroviaria de los 90 y las huelgas docentes auto-convocadas de principios del 2000, reaparece en las asambleas de base que surgen en la mayoría de los conflictos, que recién comienzan a desarrollarse. Los laburantes, cuando salen a pelear -Misiones es un ejemplo concreto de esta tendencia- desconfían de sus conducciones, siempre listas para traicionar. 

¡Entonces, en cada una de estas peleas se fortalece la dinámica asamblearia, que no es patrimonio de la Argentina, si que forma parte de la impronta de todas las rebeliones que explotan a nivel mundial! Esa realidad tiene mucho que ver con lo que sucedió aquí y en el resto del planeta a fines de los 60, con el Mayo Francés, la Primavera de Praga y nuestro Cordobazo, cuyas enseñanzas están, aunque la burguesía pretende liquidarlas, en lo más profundo de la consciencia del movimiento de masas. 

Tan grande fue el ascenso obrero y popular que abrió el 29M, que ni el propio Perón fue capaz de detenerlo. Para eso, los capitalistas se vieron obligados a armar la Triple A y el golpe militar, creyendo que con el exterminio de buena parte de la vanguardia obrera, estudiantil y popular, terminarían con el "cáncer clasista". ¡Sin embargo, y a pesar de los 30000 desparecidos y desaparecidas, las torturas, los exilios y las persecuciones, no pudieron apagar las brasas del Cordobazo, que reviven en cada lucha!

La revolución social que se está gestando, requiere que la vanguardia obrera ponga en pie una conducción clasista consecuente que tome como propias las enseñanzas que dejó el Cordobazo. Hay que construir un nuevo Partido de Trabajadores y Trabajadoras que levante las banderas de la independencia de clase y enfrente de manera implacable todas las alternativas patronales, burocráticas y reformistas, incentivando la acción directa y la organización y extensión de las asambleas obreras y coordinadoras de base.

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