Marcha educativa, un antes y un después en la situación política, o el comienzo del fin del gobierno de la motosierra
El gobierno debe actuar rápido para enmendar su curso y comenzar a curar las heridas abiertas en esta confrontación innecesaria, escuchando y respondiendo de manera constructiva a las demandas de su gente. La historia no será amable con quienes elijan ignorar las voces de sus propios electores. (Eduardo Feinman, uno de los alcahuetes principales del gobierno, publicado por Infobae, este 24 de abril)
Por Damián Quevedo
La marcha universitaria de ayer fue un punto de inflexión en la situación política, por varias razones. La primera, es su masividad, ya que hacía muchos años que no se veía semejante participación popular en una manifestación, que superó, incluso, a la del 24 de marzo.
La Universidad de Buenos Aires dio a conocer que más de 500 mil personas se manifestaron sólo en la ciudad de Buenos Aires, en lo que se trató de un masivo acto para defender la educación pública en contra del ajuste presupuestario de Javier Milei. Cientos de miles de personas coparon Plaza de Mayo y todas las diagonales del centro porteño, para decirle no a la motosierra del gobierno de ultraderecha y en defensa de la educación pública, gratuita y federal[1].
La segunda razón, es que la de ayer fue una movilización claramente política, donde la consigna de la defensa de la universidad pública, que estuvo al frente de todas las columnas, ayudó a que converjan todos los reclamos obreros y populares contra el ajuste de Milei y el FMI.
Ahora, igual que en otras marchas anteriores, como las del 8M, 24M y la del paro de la CGT, el movimiento de masas no solo trituró el protocolo anti piquetes de Bullrich, sino que dividió al gobierno nacional y el de CABA. Este último autorizó la movilización y frenó la intromisión del gobierno nacional en su territorio.
Esta movilización es un antes y un después en la realidad política y social, porque después de lo sucedido en Plaza de Mayo y en todo el país, las relaciones de fuerza comenzaron a cambiar en favor de la clase obrera y el pueblo. Aunque ese ese cambio aún pueda resultar imperceptible, el movimiento de masas experimentó la fuerza que puede desplegar, lo cual, en los hechos, es actuará como ejemplo e impulso hacia quienes se propongan luchar.
La debilidad del gobierno, que se profundizó con la marcha, se expresó en el tono y contenido del discurso presidencial. Aunque los libertarios más abyectos pretendan presentar los dichos de Milei como una arenga triunfalista, estos significaron una especie de rendición, o, como lo dijimos en otra nota, “Milei está preparando la bandera blanca”.
El proceso objetivo de ascenso del movimiento de masas empujó a fracciones patronales cercanas al gobierno y a la burocracia sindical a movilizarse. Los mismos que colaboran cotidianamente con el gobierno, ayer se vieron obligados a marchar detrás de las banderas de la defensa de la educación pública. Este quiebre en las alturas del poder debe ser aprovechado por la izquierda y los sectores combativos, que deben jugarse a construir el Centro Coordinador de la Resistencia que reclaman las actuales circunstancias. Si el paro del 9, anunciado por la CGT, se concreta, será una gran oportunidad para avanzar en ese sentido.
[1] Pagina12 23/04/2024

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