Este martes 23, a marchar en defensa de la universidad pública y gratuita ¡Plata para educación no para la deuda externa y los monopolios!
Por Damián Quevedo
Después de haber concretado una bochornosa compra de
aviones obsoletos, el gobierno está pegando con el plan de ajuste en el Estado,
particularmente en todo aquello que constituye parte importante del salario
indirecto que recibe la mayoría del pueblo, como la salud y la educación
pública. En ese sentido, resulta emblemático el recorte que realizó Milei en el
presupuesto universitario.
Las
contradicciones de la política económica y de las decisiones del gobierno
resultan cada vez más impactantes. Una forma de verlo es con los anuncios del
día a día que lastiman el sentido común. Por ejemplo, con los recursos
asignados para la educación y para la guerra. Las universidades públicas cortan
la luz de los claustros a la noche para dar señales de la enorme asfixia
presupuestaria, al mismo tiempo que se deciden hacer compras millonarias en
aviones de combate oxidados y sin una funcionalidad evidente para la sociedad[1].
Los trabajadores perciben un salario directo por su labor, lo cual es una obviedad. Sin embargo, una buena parte de la retribución que reciben proviene, en forma indirecta, de ciertos beneficios que el Estado les garantiza, como la posibilidad de estudiar gratuitamente en escuelas y universidades públicas, que han sido y son como conquistas históricas de la clase obrera.
Este ajuste en la educación pública es, por lo tanto, otro ataque a las condiciones de vida de los trabajadores y las trabajadoras. Por eso, la lucha por el presupuesto educativo no es un problema que les incumbe solamente al estudiantado y la docencia, sino a todo el pueblo, que debe movilizarse para exigir que se giren los fondos universitarios correspondientes.
No solo eso, además hay que luchar para que ese presupuesto se incremente, en base al cobro de impuestos progresivos a las grandes fortunas y el desconocimiento de los pagos de la deuda -estafa- externa. Los combates por el presupuesto, forman parte de la lucha por la liberación del país de la dependencia imperialista, porque las grandes potencias exprimen sus riquezas y el fruto del trabajo colectivo, impidiendo cualquier posibilidad de desarrollo autónomo y sustentable.
Para avanzar en ese sentido, es necesario unir a la clase trabajadora con el estudiantado, volviendo a agitar ese grito que resonó durante la resistencia contra las dictaduras: “Obreros y Estudiantes, unidos adelante”, una consigna que fue fundamental para la organización de una de las gestas populares más importantes de la historia argentina, el Cordobazo.
Ahora, para defender la educación, el salario, los puestos de trabajo y otras conquistas, habrá que poner en marcha otro Argentinazo, una rebelión social que los eche a todos e imponga una salida democrática, a través de la cual los trabajadores y el pueblo decidan qué “modelo” de país quieren construir para salida de la miseria capitalista, que es lo único que ofrecen los políticos tradicionales, libertarios, macristas, peronistas o radicales.

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