Biden le suelta la mano a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU, una decisión que debilita y aísla aún más al sionismo
Por Damián Quevedo
Se acaba
de producir un quiebre en la relación estratégica entre Estados
Unidos e Israel, ya que el gobierno yanqui se abstuvo de vetar la última
resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige el alto al fuego en
Gaza. Frente a esa situación, el gobierno israelí canceló una visita a
Washington, que había programada para discutir el curso de la guerra.
Poco después de la votación, el
primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, canceló una misión de funcionarios
israelíes a Washington prevista para esta semana para discutir alternativas a
una invasión a Rafah, la ciudad en el sur de la Franja devenida en refugio de
millones de palestinos desplazados. Netanyahu quiere lanzar una ofensiva
militar, una alternativa que el gobierno de Biden ha intentado frenar y ha
calificado como un “error” que llevaría a un “desastre”, al desestabilizar aún
más la región[1].
Esta crisis forma parte de los procesos de alineamientos y realineamientos, aún no definidos por completo, entre las distintas potencias imperialistas, que se juntan o luchan entre sí para disputar los mercados internacionales, dentro de una crisis económica monumental. Los yanquis, que están metidos hasta los tuétanos en una guerra comercial con China, no quieren abrir o mantener otros frentes de batalla que los desgasten frente a su enemigo principal.
Por eso, y para evitar la creación de un conflicto bélico mayor en Medio Oriente, Biden no está de acuerdo con la política del primer ministro israelí, que pretende arrasar al pueblo palestino. ¡Los demócratas ya tienen demasiado con Ucrania, país al cual, también comenzaron a abandonar! Trump quiere ir más lejos, porque declaró que, en caso de ganar, dejará que la Unión Europea se ocupe de esa guerra.
En ese marco, el director de la CIA, que acaba de visitar Buenos Aires, dejó en claro que sus jefes políticos quieren recuperar el mercado de su patio trasero latinoamericano, que está siendo disputado por China. El actual director de la CIA, William Billy Burns, aterrizó en Buenos Aires para visitar la Casa Rosada y reunirse con el titular de la ahora Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y con el jefe de Gabinete. Burns difunde un diagnóstico: “tenemos un problema a corto plazo, Rusia; pero un problema mayor, a largo plazo, China”[2].
Como recomendaban los teóricos militares clásicos -Von Clausewitz, Sun Tzu y otros- una de las cuestiones elementales de cualquier guerra es evitar la apertura de varios frentes de batalla al mismo tiempo, mucho más si el enemigo es poderoso, como China. Por esa razón, Joe Biden quiere soltarle la mano a Netanyahu, algo parecido a lo que hizo Obama años atrás, cuando este mismo personaje encaraba otra invasión a Gaza, denominada “Operación Plomo Fundido”.
En ese momento, la crisis entre la administración demócrata y los sionistas, fortaleció objetivamente a la guerrilla de Hamas, que, con el apoyo de todo el pueblo palestino y el movimiento árabe, desalojó a las tropas sionistas. Hoy, igual que ayer, el nuevo conflicto inter imperialista fortalece a la resistencia, que está en condiciones de obtener una gran victoria, que, de suceder, será una derrota de los enemigos de los pueblos.

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