Por Damián Quevedo
Los procesos revolucionarios ponen a la orden del día problemas que van más allá de las necesidades tácticas de la lucha de clases, pero que en determinada situación, principalmente en momentos de crisis y grandes ascensos del movimiento de masas, cuando éste comienza a disputar o esbozar la disputa del poder, construyendo sus organismos propios, que en el futuro podrán sustituir a las instituciones del estado capitalista, luego de su necesaria destrucción.
Pero este proceso, es decir la revolución, necesariamente implica un choque de las instituciones armadas de los/as de abajo con el aparato militar estatal de la clase dominante, que no cederá el poder sin resistencia. Para esta lucha, que en determinadas condiciones asume el carácter de guerra civil, como en la Comuna de París, la revolución rusa de 1917 o la guerra civil española, se requieren formas de organización acordes a las necesidades que plantean esas circunstancias. (Leer todo)

Comentarios
Publicar un comentario