Milei, en guerra contra la clase obrera y los capitalistas que están "demás" para el actual proceso de híper concentración monopólica
Por Damián Quevedo y Juan Giglio
La tensión
entre el gobierno nacional y los gobernadores provinciales llegó a su punto más
álgido, cuando el gobernador e Chubut, Ignacio Torres, amenazó con cortar el
suministro de petróleo. Lo significativo, es que este gobernador es del PRO, el
partido de Mauricio Macri, quien está tratando de concretar un acuerdo con
Milei para ejercer una especie de doble comando gubernamental.
La base del
conflicto es el corte de los fondos provenientes de la coparticipación federal,
que impuso el ejecutivo nacional en medio de una de las peores crisis
económicas del país. Sin embargo, y a pesar de los cruces y las amenazas, la
voluntad de los caudillos provinciales -de todos los partidos- es acordar con
el presidente, porque saben que los grandes capitalistas, a quienes
representan, exigen gobernabilidad.
Avalados
por el fallo de la justicia federal de Rawson, que suspendió la retención de
fondos coparticipables ordenada por el Gobierno nacional, los gobernadores
patagónicos dieron una señal de unidad, pero también decidieron bajarle el tono
al enfrentamiento entre el mandatario de Chubut, Ignacio Torres, y Javier Milei
y le reclamaron al presidente que se siente a dialogar para tratar de encontrar
consensos y solucionar conflictos.
Tras casi
cinco días de tensión, en los que llegó a amenazar con cortar el suministro de
petróleo y gas de su provincia, Torres encabezó una conferencia de prensa en el
Salón Azul del Congreso escoltado por los gobernadores Sergio Ziliotto (La
Pampa), Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén) y Claudio
Vidal (Santa Cruz), este último desde Río Gallegos por videoconferencia. El
único ausente del bloque patagónico fue el fueguino Gustavo Melella[1].
La
contradicción de los gobernadores es, que, a pesar de que todos quieren evitar
las crisis propias, tratan de colaborar con la implementación del del Plan de
Ajuste, que, de fondo, es incompatible con el desarrollo más o menos armonioso
del as provincias, porque Milei no solo va por las conquistas y los salarios
obreros, sino por la cabeza una parte de la burguesía vernácula.
Es que, en el
marco de la guerra comercial entre potencias, China, Estados Unidos y Europa,
existen diferentes guerras regionales entre los capitalistas locales, por mercados
que se han achicado debido a la crisis. ¡Como no hay para repartir entre todos,
a los burgueses no les queda otra que matarse entre sí! Milei comprendió mejor
que otros esta cuestión, razón por la cual intenta acelerar un proceso de
concentración y centralización económica muy superior a los que suelen darse en
este tipo de situaciones.
Por eso,
cuando desde el periodismo y los partidos afines le reclaman “consenso”, el
libertario responde con provocaciones verbales y nuevos ataques a las prebendas
específicas de cada sector. Milei, a quien algunos de estos personajes tratan
de “desquiciado”, no tiene nada de loco, sino que responde a una lógica
implacable, que tiene un carácter “darwinista”: en situaciones de escases sobreviven
los más fuertes.
Aunque se
espera que en 2024 la balanza comercial de la Argentina mejore fuertemente
respecto de los casi USD 7.000 millones de déficit que registró el año pasado,
eso sería mérito de las buenas lluvias y la superación de la sequía y del
aumento de las exportaciones de energía y minería más que de lo que la actual
política económica le ofrece al campo.
Un informe
de la consultora Equilibra calculó que la actual combinación de precios
internacionales en baja, alta inflación local, pauta devaluatoria del 2%
mensual y retenciones sojeras al 33% harán que, hacia abril, inicio de la etapa
más intensa de liquidación de la cosecha gruesa, los productores reciban, a
valor real (esto es, descontado el efecto de la inflación), el valor más bajo
de los últimos 12 meses[2].
Argentina es
un país cuya producción principal, es decir los capitales más competitivos a
nivel mundial, no son los industriales -con altísimo valor, como en los países
centrales- sino las materias primas, cuya comercialización sostiene el
funcionamiento del Estado y, en un sentido, subsidia a las fracciones
capitalistas menos competitivas. Milei se puso firme, para que esta realidad se
acabe, en desmedro de la clase trabajadora y los capitalistas que están “de más”.
Como dijimos
al principio, la crisis general y el recrudecimiento de la competencia -entre todos
los capitalistas- por la apropiación de la plusvalía extraída a la clase obrera
y la renta de la tierra, hacen imposible la continuidad del actual reparto.
Viendo esto, y apoyado por una fracción burguesa que va por todo, Milei decidió
ponerle el pie al acelerador, para lo cual tendrá que romperles las cabezas a
varios de sus aliados “naturales”.
La rebelión
de las provincias petroleras es apenas el comienzo de esta guerra entre los
capitalistas de uno y el otro lado del mostrador. Ninguno de estos pretende
elevar los salarios o defender las conquistas obreras, porque todos,
absolutamente todos, coinciden con la necesidad de ajustar a los y las de
abajo. Sin embargo, estas luchas en las alturas, esta “grieta”, favorece a los
trabajadores y al pueblo pobre, porque, en definitiva, debilita a los y las de
arriba.
La situación
política nacional va, irremediablemente, hacia grandes convulsiones
revolucionarias, que la izquierda debe jugarse a liderar agitando el programa
del Socialismo, el único que dará respuesta a los reclamos insatisfechos del
movimiento de masas y podrá sacar al país del proceso de decadencia inédito al
que lo están conduciendo todas las fracciones de la burguesía, ahora peleadas entre
sí.
[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/los-gobernadores-patagonicos-bajan-el-tono-del-enfrentamiento-pero-le-exigen-dialogo-a-milei-nid27022024/
[2] https://www.infobae.com/economia/campo/2024/01/20/que-va-a-pasar-con-la-soja-en-2024-precios-mundiales-en-baja-tipo-de-cambio-retenciones-e-inflacion-auguran-muy-poca-rentabilidad/

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