La propiedad privada de la tierra, atravesó diversas formas de sociedad desde su surgimiento en las sociedades esclavistas. Pero bajo el capitalismo asumió la forma de monopolio, por excelencia, ya que bajo este modo de producción la apropiación individual del suelo no solo se convirtió en monopolio, sino también en una mercancía que se rige por las leyes propias del capitalismo, como el resto de estas.
Es entonces que la posesión de una porción del mundo por parte de uno o de varios terratenientes, les permite a ellos usufructuar esa parte del planeta, ya sea haciéndola producir directamente (en ese caso se puede hablar de fracciones del campesinado) o alquilando esta porción a otros, lo que le permite al propietario de la tierra obtener una suma dineraria o un pago es especies por el arriendo, en un tiempo determinado.
Es esta la forma de ganancia la que intentaremos analizar, basándonos en las conclusiones a las que llegó Marx, al estudiar las características de esta forma de renta y su papel en la producción capitalista de entonces. La intención del análisis es extraer, de este, las conclusiones políticas que nos permitan intervenir con mayor acierto en la lucha de clases actual, por lo tanto no nos mueve un fin meramente académico, sino político práctico.
En los países como Argentina, donde las ramas más desarrolladas de la producción están ligadas a la explotación de recursos naturales, que dependiendo de sus peculiaridades y beneficios hacen que prepondere una economía fundamentalmente extractivista -basada en la producción de materias primas- esto implica que la posesión de la tierra juega un papel central en este tipo de capitalismo, con escasa producción industrial y financiera. (Leer todo)

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