Estados Unidos se dirige hacia una crisis fenomenal, en el marco de una situación desfavorable para todas las potencias


Por Damián Quevedo 

En su último informe, la Reserva Federal de los Estados Unidos, la FED, reconoció la situación crítica de la economía yanqui, pero también del resto del mundo, de una manera clara un contundente.

La Reserva Federal (FED) advirtió por diversos riesgos en la economía de Estados Unidos, incluyendo la persistencia de la inflación, posibles pérdidas en el mercado inmobiliario y presiones de financiamiento en algunos bancos, pese a la solidez que mostraron en los últimos meses los datos de crecimiento y del mercado laboral que llevó al consenso de los analistas a descartar la posibilidad de una recesión[1].

A principios de año, el Estado yanqui tuvo que rescatar a dos bancos -uno de ellos el Sillicon- que, si bien no son los de mayor peso en el sistema financiero de ese país, su caída en desgracia hizo sonar alarmas sobre la situación económica de esta potencia imperialista.  

La FED, para responder a la crisis, se vi obligada a subir 11 veces sus tasas, desde marzo de 2022, llevándola desde niveles cercanos a cero a un rango de entre 5,25% a 5,5%. Esto es, como lo han explicado todos los analistas, un ajuste monetario con una velocidad que no se registraba desde la década del setenta.

El objetivo de las subas en las tasas de interés es volcar parte de la masa de capitales que circulan en el sistema financiero hacia el dólar, una política para reforzar las arcas de los bancos. Sin embargo, tiene grandes limitaciones, ya que busca resolver desde el plano monetario una crisis, cuyo principal motor es la ausencia de mercados para volcar la sobre producción existente.

El presidente estadounidense, Joe Biden, pidió este viernes al Congreso más de 100.000 millones de dólares para ayudar a Israel y Ucrania y abordar la crisis migratoria en la frontera con México, al tiempo que Rusia acusó a Estados Unidos de empujar al mundo a "un abismo profundo" con su ayuda militar[2].

La guerra en Ucrania y la posibilidad de que se extienda el conflicto palestino a todo el Medio Oriente, por la huida hacia delante de Israel, están incrementando el gasto de EEUU a niveles astronómicos. Si bien, la guerra suele ser uno de los motores de la economía en tiempos de agudas crisis, los conflictos actuales y el marco político y social en el que acontecen, no favorecen esta perspectiva, sino, más bien, todo lo contrario.

Esta situación es aún más grave considerando que no existe ningún país ajeno a la crisis. Incluso China, que, a pesar de anunciar toneladas de yuanes en inversiones para consolidar el desarrollo de la “Ruta de la Seda”, también está entrando en recesión con un 20% de desempleo entre los jóvenes.

La reciente tendencia a la baja de los precios viene dada en buena parte por la falta de demanda nacional -las ventas al por menor, indicador clave del consumo, aumentaron un 2,5% en julio, dos puntos por debajo de lo esperado- e internacional, con las exportaciones denominadas en yuanes bajando un 9,2% ese mes.[3]

El estancamiento de la economía es global, mucho más en este período de mayor entrelazamiento del capital en todo el mundo, en el que no pueden existir países o bloques de países que se desacoplen de la crisis. En ese marco, la burbuja financiera que se acumula en EEUU y China es una bomba de tiempo sobre el resto el mundo, cuyos países están alineados detrás de una u otra potencia, o de ambas.

Esta crisis, al igual que las que las anteriores, está empujando nuevos estallidos sociales, como las grandes movilizaciones contra la dictadura de Al Assad, en Siria, o este nuevo resurgimiento de la lucha por el pueblo palestino, que mueve millones en todo el planeta. Estas movilizaciones democráticas se combinarán, indefectiblemente, con otras por la defensa del nivel de vida del movimiento de masas, como las grandes huelgas industriales que están teniendo lugar en Estados Unidos y en parte de Europa.

La izquierda debe intervenir en esas batallas con un programa revolucionaria claro y un Estado Mayor internacional e internacionalista, que le permita jugar un papel dirigente en ciertas regiones del mundo, una manera concreta de aparecer como alternativa de dirección frente a la debacle del capitalismo y sus agentes políticos y burocráticos.



[1] https://www.ambito.com/economia/la-reserva-federal-alerto-riesgos-la-estadounidense-n5851984

[2] https://www.pagina12.com.ar/600357-biden-pidio-al-congreso-mas-de-u-s-cien-mil-millones-para-is

[3] https://www.infobae.com/america/mundo/2023/08/23/cinco-claves-sobre-el-freno-de-la-recuperacion-economica-de-china/

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