Estados Unidos, en medio de una recesión que provoca hambre y miseria a millones de trabajadores y trabajadoras pobres

 

Por Damián Quevedo

Las guerras en Ucrania y Palestina no son los únicos problemas que atraviesa el gobierno de Joe Biden, que tiene otro, tanto o más importante, que estos dos conflictos armados, la recesión económica que abarca a la economía de la gran potencia mundial.

En ese marco, los demócratas están implementando un gran ajuste del gasto social, que repercute de manera directa en los sectores más pobres de la clase trabajadora. Un porcentaje importante de esta, abarca a los y las migrantes que no acceden a los puestos mejor remunerados de la industria.

Se calcula que 17 millones de hogares reportaron dificultades para conseguir los productos necesarios para cubrir sus necesidades alimenticias elementales, en 2022. Un aumento significativo respecto a 2021, cuando los fuertes apoyos gubernamentales contribuyeron a aliviar el estancamiento económico provocado por la pandemia.

Un nuevo informe del Departamento de Agricultura, difundido el miércoles, describe un panorama inquietante de las penurias posteriores a la pandemia, con aumentos “estadísticamente significativos” de la inseguridad alimentaria en múltiples categorías. Utilizando una muestra representativa de aproximadamente 32.000 hogares estadounidenses, el informe señala que el 12,8% (equivalente a 17 millones de hogares) declararon tener problemas ocasionales para costear suficientes alimentos, frente al 10,2% (13,5 millones de hogares) en 2021 y el 10,5% (13,8 millones de hogares) en 2020[1].

Los analistas y profesionales del área de los alimentos, apuntan al doble impacto que tuvieron el año pasado la alta inflación y la finalización gradual de múltiples medidas de ayuda gubernamental de la pandemia. A esta situación se debe agregar el incremento de la migración en la frontera sur -desde México- con cientos de miles que provienen de otros países en crisis, como Venezuela.

Según datos del gobierno, se han reportado alrededor de 245.000 ingresos ilegales durante el actual ejercicio fiscal en el sector de Rio Grande Valley, el cual abarca 21 condados[2]. Ante esto, Biden recurrió a una medida desesperada: retomar la construcción del muro que inició el republicano Donald Trump y que su gobierno había frenado.

Esta es, como señalaron en varios medios, una solución del siglo XIV para un problema del siglo XXI. El principal drama de los Estados Unidos es la recesión, que le impide, igual que a las otras potencias, salir de la crisis en el corto plazo, una situación que se asemeja al período previo al estallido de la burbuja de las hipotecas subprime en 2008.

Si bien ahora no es la acumulación de deudas su problema principal, la ausencia de mercados para colocar su producción excedente y la disputa por estos con China, agudiza la crisis y potencia los conflictos sociales que vienen de la mano de la misma. Por esa razón, Estados Unidos viene de una ola de huelgas inédita, que, como viene la mano, seguramente va a continuar y profundizarse.

La tarea de los revolucionarios y las revolucionarias es aprovechar esta realidad para construir organizaciones capaces de liderar al movimiento de masas en sus conflictos cotidianos, que, en ese contexto, tenderán a politizarse. Allí es y será necesario agitar las banderas del socialismo, ya que el capitalismo, que no tiene cura, se vuelve cada vez más inhumano.


[1] https://apnews.com/us-news/general-news-b21afaee37ef20c263fa4974f47ff69b

[2] https://www.clarin.com/mundo/giro-casa-blanca-ahora-biden-quiere-levantar-muro-mexico-frenar-cruces-ilegales-migrantes_0_RICxPOnQBm.html

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