Buenas noticias para la clase obrera: explotó por los aires el principal frente opositor capitalista


Por Damián Quevedo

En una cena, con hipócritas pedidos de disculpas entre las partes, Mauricio Macri promovió y Patricia Bullrich se reconciliaron con Javier Milei, paso previo a darles su apoyo en el balotage. Este cónclave mafioso encendió la mecha en la coalición opositora, que ya venía acumulando tensiones desde mucho tiempo antes.  

En ese marco, los radicales, que ya asumieron una postura con respecto a la segunda vuelta, no quieren saber nada de quedar pegados al “libertario”, que para Macri parecería ser el referente alrededor del cual comenzó, en los hechos, a crear otro espacio político más a la “derecha” de Juntos por el Cambio.  

Se sobreentiende que la UCR y la CC estarían fuera. El pronunciamiento de Bullrich ayer mismo detonó por los aires a Juntos por el Cambio, con fuertes acusaciones hacia Macri como el promotor en las sombras del fin de la coalición. Los que conocen bien al expresidente dan por sentado que no avanzaría con un acercamiento de este tipo si no estuviera sobre la mesa algo más, se gane o se pierda el balotaje[1].

Esta ruptura no es solo en la coalición, sino también en el partido de Macri, donde el actual jefe de gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, salió al cruce diciendo que las dos opciones que se presentan en la segunda vuelta son “catastróficas” para el país.  

La cuestión de fondo, es que ni Massa ni Milei están en condiciones de jugar un papel positivo a la hora de encarar una tarea estratégica para los intereses capitalistas: recomponer las instituciones del régimen político, la democracia representativa. Este funcionó, como herramienta del dominio burgués, desde su nacimiento, teniendo al bipartidismo como su principal sostén.

Fue así, que jugaron un papel de garantes de su funcionamiento, en sus inicios el tándem constituido por conservadores y radicales, años después por los radicales y los peronistas, y, desde 2001 hasta el momento, con la dupla conformada por kirchneristas y macristas. Este último equipo duró poco, ya que, debido a la crisis, apareció Milei, que, junto al cada vez más alto nivel de abstención electoral, expresan la cada vez mayor desconfianza del pueblo en sus instituciones “democráticas”.

Tanto Massa como Macri hacen esta lectura, por eso el súper ministro y el ex presidente están explorando la posibilidad de crear nuevos espacios políticos. Por un lado, Mauricio, que quiere sacarse de encima al radicalismo y las “palomas” del PRO, como Larreta, y, por el otro, Sergio, que pareciera buscar un acuerdo con sectores del radicalismo y del ala “izquierda” que dejó de lado el macrismo.

Las últimas elecciones mostraron un grado de fragmentación importante entre los partidos patronales, con tres candidatos y muy poco apoyo popular a cada uno de ellos. Con esta reconfiguración, probablemente veremos elecciones con más partidos en disputa, pero con menos representatividad, lo que significará una debilidad muy grande del andamiaje instituciones que garantiza la defensa de los intereses de la clase capitalista.  

Esta implosión de la oposición patronal es una buena noticia para los trabajadores y las trabajadoras en lucha, ya que cuanto más divididos estén los representantes de los de arriba, más fácil les resultara a los y las de abajo enfrentarlos y derrotarlos. Para eso, es la izquierda la que también tiene que reorganizarse, poniendo en pie un gran partido o movimiento revolucionario, que se juegue a liderar la resistencia y a centralizar sus combates más significativos con la mira puesta en el poder.



[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/la-cena-en-la-casa-de-macri-de-las-tensiones-a-las-disculpas-y-la-posibilidad-de-un-acuerdo-de-nid25102023/

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