Mientras el pueblo sufre, Insaurralde y su novia toman champagne en el Mediterráneo ¡Hay que echarlos a todos y meterlos en la cárcel!


Imágenes enviadas por la novia de Martín Insaurralde, mano derecha de Axel Kicillof, desde un yate en Marbella ¡Una verdadera obscenidad, que demuestra el carácter siniestro de la banda que nos gobierna!

Por Juan Giglio

Martín Insaurralde acaba de renunciar a su cargo de jefe de gabinete de Axel Kicillof, debido al escándalo que generaron las fotos publicadas por su nueva novia desde un costosísimo yate privado en Marbella. Allí estaban ambos, a pocas horas de publicadas las cifras de la pobreza, que alcanzaron un récord histórico. 

El caradura de Insaurralde declaró inmediatamente después lo siguiente: Como no quiero que se me utilice para afectar al espacio político en el proceso electoral, presenté hoy mi renuncia al cargo de jefe de Gabinete de la Provincia. 

No hace falta que se utilicen estas imágenes obscenas para desacreditar al gobierno, ya que el pueblo, mayoritariamente, tiene cada vez más en claro que esta gente forma parte de una banda de pistoleros que vive en un marco de lujos y placeres, mientras los laburantes se hunden en la miseria más extrema. 

El alquiler del yate que utilizó Insaurralde cuesta unos 12000 dólares por día. ¡Ni qué hablar de los lujos que aparecieron en las fotos, entre ellos un reloj Rolex Datejust 36, una cartera Louis Vuitton, una pulsera Cartier Love y un largo etcétera de productos que ningún laburante podría llegar a pagar con los sueldos de toda su vida! 

Hay que echar a patadas a Insaurralde y a todo el gobierno de mafiosos del que forma parte. Para eso, los y las de abajo deben organizar otro Argentinazo, una verdadera rebelión social que vaya realmente a fondo, acabe con el capitalismo y sus agentes. Para eso, habrá que imponer un gobierno distinto, el gobierno de los que nunca tuvieron el poder, los trabajadores. 

A través de tribunales populares -votados democráticamente en los lugares de trabajo y los barrios- este gobierno revolucionario debe comprometerse a juzgar y castigar de manera ejemplar a quienes gobernaron el país en los últimos años, comenzando por Macri y Cristina. 

La acusación contra esta gente debe ser bien clara: ¡Han gobernado al servicio de los grandes monopolios internacionales y para su propio enriquecimiento, para lo cual garantizaron y continúan garantizando, la aplicación de planes de ajuste, entrega y explotación cada vez más duros e inhumanos!

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