La economía china al borde de una crisis inédita


Evergrande, el gigante de la construcción china, que entró en crisis y amenaza con llevarse puesto a toda la economía de la gran potencia asiática

Por Damián Quevedo

En el marco de la crisis global, el caballo de Troya del imperialismo chino, la nueva ruta de la seda, se comenzó a ralentizar. Esto es una señal de que la gran potencia asiática está siendo golpeada por la recesión mundial y por la crisis de sobreproducción propia. 

Los motores del proyecto de La nueva ruta de la seda (BRI por su sigla en inglés) eran exportar el exceso de capacidad de producción chino, así como vincular políticamente a los países a Pekín en la creencia de que la economía y el comercio superarían las fricciones políticas. Gran parte de los préstamos y las inversiones se realizaron a través de empresas estatales chinas que utilizaron suministros chinos –e incluso mano de obra china– para construir infraestructuras en el país receptor[1]. 

Hay dos elementos que hacen sonar una alarma sobre el proyecto más audaz de Xi Jinping, por un lado, las inversiones en infraestructura en los países involucrados, que descendieron brutalmente. Los nuevos préstamos cayeron de un máximo de 28.500 millones de dólares en 2016 a poco menos de 1.000 millones de dólares el año pasado, el segundo año consecutivo en que los préstamos cayeron por debajo de los 2.000 millones de dólares[2]. 

Este retroceso en el flujo de préstamos chinos comenzó en África, pero es probable que se traslade al resto de los países que forman parte del megaproyecto. Este freno puede implicar un estancamiento mucho mayor de la economía china, ya que no solo sucede en la industria de la construcción y otras vinculadas a ésta, sino que abarca al conjunto.

 El otro aspecto que está amenazando el mayor plan del imperialismo chino, es el crecimiento de una burbuja de deuda, que, en el caso de estallar, implicaría un golpe enorme a su economía. El 60% de los créditos otorgados por China están en riesgo de default. Esto no solo podría afectar a los bancos chinos, sino que podría desatar un efecto dominó en el sistema financiero mundial, ya que el entrelazamiento del capital financiero creó una enorme fragilidad global. 

La bomba de tiempo, que representa esta crisis en curso, no es ni una novedad ni el producto de la ambición de los burócratas capitalistas, sino el resultado del desarrollo capitalista y la transformación de China en una potencia imperialista en el período de agonía del imperialismo. 

El desarrollo de esta crisis, traerá como consecuencia grandes luchas, en las que la clase obrera del gigante asiático jugará un papel clave, como lo hizo cuando frenó la política de restricciones denominada “Covid Zero”, con huelgas y movilizaciones masivas en fábricas emblemáticas. La construcción de una conducción revolucionaria internacional debe tener en cuenta esta dinámica, para lo cual sus dirigentes tendrán que tender puentes con el proletariado chino y sus elementos de vanguardia.


[1] La Nación 02/09/2023

[2] Infobae 26/09/2023

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