Massa se reunió con los jefes de los saqueadores en EEUU

Por Juan Giglio

Mientras todos los diarios, programas de TV, radios y demás medios informativos hablaban de saqueos y grupos de encapuchados que arrasaban los supermercados, el súper ministro Sergio Massa se reunía con los grandes saqueadores, esos pistoleros que en vez de capuchas y zapatillas visten trajes carísimos. 

Estos gangsters son los funcionarios del FMI, que acaban de aprobar otro préstamo para que el régimen llegue más o menos íntegro a octubre. Pero, también y principalmente, para que este gobierno y el que lo reemplace continúen pagando la estafa externa y entregando el país a la voracidad de los grandes monopolios imperialistas. 

Con los otros saqueos, los que tuvieron lugar en supermercados y almacenes, ocurre algo parecido a lo que pasó antes de que explotaran las grandes crisis del 89 y de 2001. Un síntoma más que elocuente, no solo de la miseria que crece y abarca a cada vez más personas, sino de lo que se viene, la rebelión obrera y popular que pondrá blanco sobre negro las relaciones entre los de arriba y los de abajo. 

El hambre, la súper explotación y la miseria creciente empuja esa dinámica, que no responde al deseo de ningún político, sino a las condiciones materiales, que son las que provocan ascensos y descensos en las luchas obreras y avances o retrocesos en la consciencia del movimiento de masas. 

En este contexto, todos los candidatos del stablishment, Massa, Bullrich, Milei o Schiaretti se asustan por lo que se viene y preparan sus respuestas represivas. Pero a ninguno de estos personajes se les ocurre llevar adelante políticas al servicio de los laburantes, ya que para hacerlo deberían enfrentar a los dueños del mundo, a los que todos ellos responden y para los que trabajan, en definitiva. 

Desde nuestro partido convocamos a votar a la izquierda, a la fórmula que encabezan Myriam Bregman y Nicolás del Caño, de manera de castigar a los políticos capitalistas con la izquierda. Sin embargo, nada va a cambiar si no entran en acción los trabajadores y el pueblo pobre, con sus métodos más expeditivos. ¡Hay que preparar otro Argentinazo que eche a patadas a este gobierno y al que lo suceda e imponga un gobierno revolucionario de los trabajadores! 

Un gobierno que expropie los grandes bancos y empresas monopólicas y los ponga a funcionar, bajo el control de sus trabajadores al servicio del pueblo. Un gobierno que deje de pagar la deuda y utilice esos fondos para financiar un plan de obras y servicios que brinde trabajo a millones, construyendo fábricas, escuelas, hospitales, ferrocarriles, usinas y todo lo que sea necesario para elevar la calidad de vida del conjunto.

Volver a página principal

Comentarios