Massa... en busca de un milagro que lo salve de la catástrofe


Por Damián Quevedo

El gobierno hará dos nuevos intentos de capear el temporal político, social y económico en el que está sumergido, de manera de llegar a octubre con ciertas probabilidades de entrar en la segunda vuelta electoral. Por un lado, Massa viajará otra vez más a los Estados Unidos para cerrar otro préstamo del FMI, con el que espera frenar la escalada inflacionaria y la tremenda caída del peso.


El viaje tiene una lectura amigable; es decir consideran que el organismo internacional de crédito “otorgará lo justo y necesario”, parafraseó una alta fuente en Washington consultada por PERFIL. Eso no quita que el FMI no ponga el acento en las dificultades que la Argentina sigue mostrando para cumplir las metas, ya flexibilizadas desde la sede central del Fondo[1].


Por otra parte, Alberto Fernández insistirá con su pedido de ingresar al BRICS, ese frente de países que comenzó a girar en torno a China, con Brasil y la India como dos de sus principales integrantes. La entidad multilateral debatirá en su primer encuentro presencial luego de la pandemia, la ampliación de sus miembros, con la posibilidad de admitir a la Argentina entre estos.


Con eso, el gobierno nacional pretende recuperar, aunque sea en parte, el mercado de comodities -materias primas- y, además, contar un acceso más fluido al financiamiento chino. Lo más probable, es que, aunque resulten formalmente exitosas, ninguna de estas jugadas sirva para revertir la crisis de manera inmediata y el resultado de las próximas elecciones, que puede ser catastrófico para el peronismo.


Estas movidas no significarán grandes cambios y, sobre todo, no se sentirán en el día a día de la mayoría del pueblo, con lo cual es improbable que se reflejen en un incremento de votos para el oficialismo. Ninguna jugada le brinda esperanzas reales a Massa, en cuanto a evitar una derrota histórica, preocupación que es compartida por los macristas, que hasta el momento vienen siendo arrastrados por la crisis general del régimen.


Si estos últimos, antes de las PASO apostaban a la debacle acelerada del gobierno, ahora prenden velas para que la situación no empeore, ya que la realidad se los está llevando puestos junto con sus enemigos históricos. Es que el voto castigo, que posicionó a Milei cerca del sillón de Rivadavia, ha sido, y parece que así seguirá siendo, un golpe hacia ambos contendientes, que son vistos por la mayoría como responsables de la miseria general.


En este marco, prácticamente todos los grandes capitalistas están asustados por un eventual triunfo de Milei. No por sus intenciones, que no son otras que las de defenderlos con medidas incluso más antiobreras que las de sus competidores, sino porque el libertario no está en condiciones de garantizar la gobernabilidad y, por lo tanto, de implementar ese ajustazo, para lo cual debería contar con mucha más musculatura política.  


Esta realidad debe ser aprovechada por el Frente de Izquierda, que, más allá de los votos que consiga en octubre, debe impulsar desde, ahora mismo, la unidad de acción para derrotar el plan de ajuste peronista y el que se viene. Para eso, las organizaciones que lo integran tendrían que convocar a un encuentro o asamblea nacional de todos los sectores dispuestos a llevar adelante esta tarea, que resulta estratégica.


Allí, y en las asambleas de base de amplios sectores obreros y populares, debe comenzar a discutirse el Plan Alternativo con el que el activismo combativo se jugará a liderar la resistencia. Un plan que proponga la ruptura con el FMI y todas las potencias, la expropiación sin pago de los grandes bancos y empresas monopólicas, y la puesta en marcha de un plan de obras y servicios -controlado por la clase trabajadora- que reactive la economía nacional en función del conjunto.



[1] Perfil  21/08/2023

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Comentarios

  1. mis cabecitas convergentes, a ver como me la platican: la cumbre del BRICS es la cumbre imperialista verdad? Sudáfrica imperialista? O pone la parrilla para que coman los patrones?

    En Rusia, Bpris Kagarlitsky recibe el mismo tratamiento que Navalny: agente extranjero, en este caso financiado por la ONG alemana de Die Linke y por la USAID. Esta es la gente que funda el famoso "Sindicato Independiente de Mineros Ucranianos" en 2016, un sello de goma creado en Lvov para justificar el "Maidan en disputa". Me levanté soñando que un día acá Bodart va recibir ese mote: agente extranjero... maravilloso eh!?

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