El gobierno, que promete no devaluar, acuerda con el FMI profundizar la devalución en curso para que los salarios se hundan aún más
Por Damián Quevedo y Juan Giglio
El demorado acuerdo con el FMI, que está a punto de concretarse, condicionará el plan de este gobierno y del que lo reemplace. Es que los funcionarios del organismo imperialista proponen, que sí o sí, se profundice el proceso devaluatorio que ya está en curso. Este, por ahora, se llevará adelante mediante la utilización de los “dólares diferenciales” para distintos sectores de la economía.
El gobierno necesita un nuevo desembolso de dólares, de manera de contener el aumento excesivo del dólar local y garantizar el flujo de importaciones que necesitan las empresas para seguir produciendo. El problema para Massa y los suyos, es que el FMI, si bien continúa actuando con cuidado para que no explote todo por los aires, endureció sus exigencias.
Los funcionarios del Fondo necesitan justificar los nuevos préstamos, con el cumplimiento de alguna de las metas exigidas por el organismo. En ese sentido, el tema que más resuena en las reuniones entre los enviados de Massa y los técnicos del FMI en Washington, es el “sinceramiento” cambiario, que en otras palabras significa devaluar.
Desde el gobierno tratan de
ocultar esta cuestión, que achatará aun más el poder adquisitivo de los
salarios, con aumentos importantes del precio de los productos esenciales. Massa y Cristina Kirchner apuestan a que los
novedosos parches eviten la devaluación brusca que pide el Fondo –para el
Gobierno derivaría en una hiperinflación- y eso destrabe dólares para blindar
al propio Massa, el candidato, esta vez, de una posible corrida cambiaria
durante las elecciones[1].
Con un nuevo desembolso de dólares, tampoco existen garantías de que la situación se estabilice y aguante hasta las elecciones. Es más, si el oficialismo llega a perder las PASO por “goleada” -que es una posibilidad bastante real- podría desatarse una nueva corrida del dólar y con ella otro salto de la inflación, que ya ronda el 140% interanual.
La izquierda debe utilizar su campaña electoral para postularse como líder de los combates obreros que explotarán en ese marco, ya que la clase trabajadora -que comenzó a moverse- no está dispuesta a seguir pagando los platos rotos de la crisis que provocaron los de arriba. Para esto, junto con impulsar la lucha por las demandas básicas insatisfechas, debe agitar la necesidad de acabar con el ajuste para imponer una salida de fondo, un gobierno revolucionario.
[1] La Nación 22/07/2023

Comentarios
Publicar un comentario